Las direcciones de los 14 militares salvadoreños que la Audiencia Nacional de España investiga por la matanza de seis jesuitas en 1989 fueron proporcionadas a ese tribunal por el presidente de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, Belarmino Jaime.
Según un informe que publica hoy el matutino La Prensa Gráfica, el propio Jaime confirmó que envío la información requerida por el juez español Eloy Velasco.
"Vino una correspondencia del tribunal español solicitándome direcciones de los señores imputados en el proceso que se sigue en España y ya se las envié", dijo el magistrado sin dar más detalles.
Sin embargo, aclaró que la Corte Suprema aún no ha decidido si colaborará con el tribunal español proporcionando otro tipo de información relacionada con la investigación llevada a cabo en El Salvador tras dicha matanza.
"Vamos a ver si en las próximas cortes plenas que haya se pueden tomar decisiones. Se trata de una colaboración", afirmó Jaime.
El 16 de noviembre de 1989, comandos del Ejército ingresaron al campus de la Universidad Centroamericana (UCA) en San Salvador y dieron muerte a su rector, el jesuita español Ignacio Ellacuría, a los sacerdotes de la misma nacionalidad Ignacio Martín Baró, Amando López, Juan Ramón Moreno y Segundo Montes, y al salvadoreño Joaquín López y López.
Asimismo, fueron asesinadas Elba Ramos, una empleada doméstica, y su hija Celina, de 16 años.
La Audiencia Nacional de España admitió en enero pasado la querella para investigar a 14 militares salvadoreños por su presunta vinculación con ese crimen.
El lunes pasado, cuando se cumplieron 20 años del asesinato, el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, entregó póstumamente a familiares y compañeros de los jesuitas la orden José Matías Delgado en Grado de Gran Cruz, placa de oro, el máximo reconocimiento que concede el Estado.
Funes, el primer gobernante de izquierda de este país, consideró que el reconocimiento significó "retirar un velo espeso de oscuridad y mentiras para dejar entrar la luz de la justicia y la verdad".
Los jesuitas fueron asesinados en el contexto de una ofensiva emprendida días antes en San Salvador y las principales ciudades del país por la antigua guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), actualmente convertida en partido político y en el que milita Funes.