Chinchilla, una devota católica, alejada de escándalos y abocada al diálogo
San José, 7 may (EFE).- Laura Chinchilla, quien será a partir del sábado la primera presidenta en la historia de Costa Rica, es considerada una mujer intachable y abierta al diálogo, sin embargo algunos sectores la critican por sus ideas conservadoras y por su cercanía a la Iglesia católica.
Durante su trayectoria en la función pública, en la que ha sido diputada (2002-2006), ministra de Seguridad (1996-1998), de Justicia y Vicepresidenta (2006-2008), Chinchilla nunca se ha visto envuelta en escándalo alguno, por el contrario siempre se mantuvo como una funcionaria eficiente pero de bajo perfil.
Chinchilla ganó las elecciones del pasado 7 de febrero con un 47% de los votos, casi el doble de sus dos inmediatos contendientes, quienes durante la campaña no le encontraron ningún "trapo sucio" que ventilar en público y entonces apuntaron sus armas a calificarla como una "marioneta" del presidente Óscar Arias, uno de sus mentores.
Quizás, la única crítica fuerte que ha recibido fue haber impulsado como ministra de Justicia una reforma al código procesal penal, que, según analistas, le ha dado muchas ventajas a los sospechosos de cometer delitos.
La nueva mandataria costarricense nació el 28 de marzo de 1959 en San José y está casada con el español José María Rico, con quien tiene un hijo del mismo nombre.
Elegante, de voz fuerte y simpática, Chinchilla también ha trabajado como consultora en América Latina y África para diversos organismos internacionales.
El analista político Alberto Cortés explicó a Efe que a través de su trayectoria en la vida pública Chinchilla había manejado un "bajo perfil", pero que como candidata presidencial y después de ganar las elecciones ha dado señales de querer impulsar variantes en la forma de ejercer el mando.
"Ha dado señales de querer cambiar el estilo del poder con respecto a (su antecesor) Óscar Arias, que tiene un estilo más vertical, autoritario y alejado del diálogo", comentó.
Graduada en Ciencias Políticas por la Universidad de Costa Rica y con un máster en Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), Chinchilla ha asegurado que apostará por un diálogo directo con todos los sectores.
Luego de ganar los comicios del 7 de febrero pasado, dijo que su deber era aceptar la victoria "con humildad" y que el diálogo "tiene que convertirse en un instrumento permanente para el ejercicio del poder".
Por ello, según Cortés, se vislumbra que la presidenta impulsará "un estilo menos impositivo y más dialogante" con diferentes sectores sociales y sindicales.
Para el analista, "cambiar el estilo de ejercicio de poder es fundamental", ya que el país se encuentra "muy polarizado", especialmente en temas ambientales y económicos, por lo que "hace falta buscar consensos".
Tras su victoria, Chinchilla, del socialdemócrata Partido Liberación Nacional (PLN), se reunió con todos los candidatos que participaron en las elecciones, pero su mayor cercanía ha sido con el derechista Partido Movimiento Libertario, con el cual ya puso en práctica un primer pacto.
El PLN, que sólo obtuvo 24 de 57 escaños del Congreso, ganó la presidencia y vicepresidencia del directorio legislativo con los votos libertarios y de dos partidos cristianos con los que Chinchilla también se había reunido.
Esta alianza con sectores religiosos ha generado críticas hacia la mandataria, en especial del colectivo de homosexuales y sectores sociales.
Luego de entrevistarse con los diputados cristianos, Chinchilla anunció que entre sus prioridades como presidenta no figura un proyecto de ley que se encuentra en el Congreso y que busca legalizar las uniones homosexuales.
Chinchilla nunca ha ocultado ser una católica devota, incluso al día siguiente de ganar los comicios visitó la Basílica de los Ángeles para agradecerle a la Virgen de Los Ángeles, patrona de Costa Rica, su triunfo en las urnas.
Hace algunos días acudió al arzobispo de San José, monseñor Hugo Barrantes, para que le bendijera la banda presidencial que portará los próximos cuatro años y además anunció que una imagen de la Virgen de Los Ángeles la acompañará en su despacho.
Según Cortés, "ella no le va a dar prioridad a temas que atenten contra las visiones de lo que debe ser la sociedad para estos sectores" religiosos, como lo son derechos sexuales, reproductivos y de homosexuales, lo que, en su opinión, también tiene un matiz de "cálculo político".
Durante su trayectoria en la función pública, en la que ha sido diputada (2002-2006), ministra de Seguridad (1996-1998), de Justicia y Vicepresidenta (2006-2008), Chinchilla nunca se ha visto envuelta en escándalo alguno, por el contrario siempre se mantuvo como una funcionaria eficiente pero de bajo perfil.
Chinchilla ganó las elecciones del pasado 7 de febrero con un 47% de los votos, casi el doble de sus dos inmediatos contendientes, quienes durante la campaña no le encontraron ningún "trapo sucio" que ventilar en público y entonces apuntaron sus armas a calificarla como una "marioneta" del presidente Óscar Arias, uno de sus mentores.
Quizás, la única crítica fuerte que ha recibido fue haber impulsado como ministra de Justicia una reforma al código procesal penal, que, según analistas, le ha dado muchas ventajas a los sospechosos de cometer delitos.
La nueva mandataria costarricense nació el 28 de marzo de 1959 en San José y está casada con el español José María Rico, con quien tiene un hijo del mismo nombre.
Elegante, de voz fuerte y simpática, Chinchilla también ha trabajado como consultora en América Latina y África para diversos organismos internacionales.
El analista político Alberto Cortés explicó a Efe que a través de su trayectoria en la vida pública Chinchilla había manejado un "bajo perfil", pero que como candidata presidencial y después de ganar las elecciones ha dado señales de querer impulsar variantes en la forma de ejercer el mando.
"Ha dado señales de querer cambiar el estilo del poder con respecto a (su antecesor) Óscar Arias, que tiene un estilo más vertical, autoritario y alejado del diálogo", comentó.
Graduada en Ciencias Políticas por la Universidad de Costa Rica y con un máster en Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), Chinchilla ha asegurado que apostará por un diálogo directo con todos los sectores.
Luego de ganar los comicios del 7 de febrero pasado, dijo que su deber era aceptar la victoria "con humildad" y que el diálogo "tiene que convertirse en un instrumento permanente para el ejercicio del poder".
Por ello, según Cortés, se vislumbra que la presidenta impulsará "un estilo menos impositivo y más dialogante" con diferentes sectores sociales y sindicales.
Para el analista, "cambiar el estilo de ejercicio de poder es fundamental", ya que el país se encuentra "muy polarizado", especialmente en temas ambientales y económicos, por lo que "hace falta buscar consensos".
Tras su victoria, Chinchilla, del socialdemócrata Partido Liberación Nacional (PLN), se reunió con todos los candidatos que participaron en las elecciones, pero su mayor cercanía ha sido con el derechista Partido Movimiento Libertario, con el cual ya puso en práctica un primer pacto.
El PLN, que sólo obtuvo 24 de 57 escaños del Congreso, ganó la presidencia y vicepresidencia del directorio legislativo con los votos libertarios y de dos partidos cristianos con los que Chinchilla también se había reunido.
Esta alianza con sectores religiosos ha generado críticas hacia la mandataria, en especial del colectivo de homosexuales y sectores sociales.
Luego de entrevistarse con los diputados cristianos, Chinchilla anunció que entre sus prioridades como presidenta no figura un proyecto de ley que se encuentra en el Congreso y que busca legalizar las uniones homosexuales.
Chinchilla nunca ha ocultado ser una católica devota, incluso al día siguiente de ganar los comicios visitó la Basílica de los Ángeles para agradecerle a la Virgen de Los Ángeles, patrona de Costa Rica, su triunfo en las urnas.
Hace algunos días acudió al arzobispo de San José, monseñor Hugo Barrantes, para que le bendijera la banda presidencial que portará los próximos cuatro años y además anunció que una imagen de la Virgen de Los Ángeles la acompañará en su despacho.
Según Cortés, "ella no le va a dar prioridad a temas que atenten contra las visiones de lo que debe ser la sociedad para estos sectores" religiosos, como lo son derechos sexuales, reproductivos y de homosexuales, lo que, en su opinión, también tiene un matiz de "cálculo político".