El Gobierno de Costa Rica y empresarios analizan estrategias para reactivar la actividad turística en la zona afectada por el terremoto de 6,2 grados del pasado 8 de enero, que ha disminuido desde entonces, informó hoy una fuente oficial.
En una reunión entre Gobierno y empresarios, que tuvo lugar el pasado martes, se concretó un plan conjunto para posibilitar la reanudación del turismo en Poás, Vara Blanca y Fraijanes, las zonas más afectadas por el sismo, indicó el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) en un comunicado.
En el encuentro se hizo un balance de los daños provocados el pasado 8 de enero por el terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter, cuyo epicentro se ubicó en las cercanías del volcán Poás, a 60 kilómetros al noreste de San José y uno de los principales atractivos turísticos del país.
Desde el sector empresarial se defendió la necesidad de reabrir los establecimientos de la zona, así como medidas relacionadas con temas financieros, como por ejemplo que el ministerio de Turismo apoye a los servicios públicos y a las instituciones, tanto a nivel técnico como profesional, señaló el ICT.
Además, los empresarios recalcaron que es importe crear una nueva campaña de promoción para atraer y fomentar la llegada de visitantes al lugar, ya sean nacionales o extranjeros.
El ministro de Turismo, Carlos Benavides, aseguró que este año el ICT cuenta con más recursos económicos, lo que permitirá "actuar rápidamente" y "realizar actividades a corto plazo".
También añadió que su ministerio está trabajando "en una campaña de radio y en la atracción de empresas mayoristas al lugar para que puedan devolver la seguridad del destino a los visitantes".
Benavides prometió que el ICT funcionará como intermediario ante los bancos para encontrar las soluciones más óptimas para las necesidades del empresariado local.
Otro de los asuntos abordados en la reunión fue el acuerdo firmado entre el ICT y el Ministerio de Ambiente, Energía y Transportes (MINAET) para mejorar las infraestructuras de los parques nacionales, como por ejemplo el del volcán Poás.
El terremoto del 8 de enero dejó un balance de 23 muertos y siete desaparecidos, además de casi 1.000 viviendas dañadas, unas 2.000 personas sin hogar y daños en 550 kilómetros cuadrados del ecosistema que afectaron tanto a la flora como a la fauna.