La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, manifestó hoy su preocupación por la propagación de legislaciones que discriminan a los inmigrantes y a mujeres y religiosos por sus vestimentas, principalmente en los países desarrollados.
"Consideramos como señales preocupantes, principalmente en países desarrollados, esa discriminación a los inmigrantes, y queremos señalar el rechazo a legislaciones que prohíben a una mujer o a un miembro de una comunidad religiosa de usar sus vestimentas de acuerdo con su religión", afirmó la presidenta argentina.
Fernández, que no hizo mención específica a ningún país, pronunció sus críticas durante uno de los debates de la plenaria del III Foro de la Alianza de las Civilizaciones, inaugurado hoy en Río de Janeiro y que reúne a representantes de un centenar de países.
Según la gobernante argentina, la insistencia de personas en usar vestimentas que demuestren su pertenencia a una religión o a una cultura puede obedecer precisamente a que no se sienten integradas a la comunidad o al país en el que viven.
En el mismo pronunciamiento, Fernández condenó el terrorismo y advirtió de que la búsqueda de la paz exige dar respuesta a anhelos de algunos pueblos aún no resueltos.
"La constitución del Estado palestino, su reconocimiento y el derecho de Israel a vivir en fronteras reconocidas internacionalmente y en paz son hechos que contribuirían a un mundo de paz y a restar argumentos a quienes usan el terrorismo como una suerte de identidad religiosa y que no tiene que ver con religiones sino que es eminentemente política", dijo.
La jefe de Estado de Argentina cuestionó si Occidente tiene derecho a intentar imponer sus sistemas políticos y culturales en civilizaciones milenarias que tienen otras formas de organización.
"Creo que debemos respetar las formas organizativas de cada cultura, con apenas un requisito, que es el respeto de los derechos humanos, que sí deben ser un valor universal respetado por todos", afirmó.
Fernández aseguró que el papel de la Alianza de las Civilizaciones de tender puentes entre culturas y religiones diferentes exige acciones en áreas como la educación y la formación de los jóvenes, pero también en asuntos no resueltos como la mejora de la calidad de la vida de todos y la justicia internacional.
"Es necesario que tengamos una mejor distribución de la riqueza y una sociedad más equitativa. Resulta difícil convencer a alguien que siempre ha vivido en la pobreza de que es bueno pelear por tal o cual valor", aseguró.
"Los instrumentos básicos para promover la Alianza son la educación, la mejor calidad de vida y la justicia internacional, para que todos los países puedan vivir en su territorio con justicia y con el reconocimiento de los otros Estados", agregó.
Afirmó que estos valores son fundamentales para desterrar la intolerancia y los perjuicios.
Fernández dijo que Suramérica se enorgullece de vivir en una región libre de conflictos étnicos y religiosos y de tener a un presidente como el de Bolivia, Evo Morales, un indio que es jefe de Estado de un país plurinacional.
Recordó que Argentina es un país formado por corrientes migratorias procedentes tanto de Europa como de Asia, Oriente Medio y otros países latinoamericanos.
"Millones de argentinos son descendientes de árabes y tenemos la quinta mayor comunidad judía en el mundo", dijo.
Agregó que todas esas comunidades viven en paz no sólo por la tolerancia sino porque se integraron sin perder sus identidades.
Fernández dijo que esa diversidad fue puesta a prueba en 1992 con el atentado terrorista contra la embajada de Israel y después con el atentado a una entidad judía en Buenos Aires, pero que, en lugar de desatar pasiones y rupturas, esos actos reforzaron los lazos de integración entre las comunidades.