La presidenta argentina, Cristina Fernández, pidió hoy que los países iberoamericanos adopten una postura común para llevar a la reunión del G-20 "no solo la voz de un país, sino de una región".
Argentina, Brasil y México son los tres países iberoamericanos miembros de G-20 (que agrupa a los países más ricos y las principales economías emergentes) convocados a una cumbre el próximo 15 de noviembre en Washington para reformar el sistema financiero mundial.
"Un modelo, el neoliberal, que se creía indestructible ha fracasado", denunció durante la primera sesión plenaria de la Cumbre Iberoamericana en San Salvador, donde hizo una encendida defensa del multilateralismo con voz de los países emergentes.
En una alusión a Estados Unidos y a las instituciones financieras internacionales, señaló que "cuando uno se ha convertido en abanderado de un determinado modelo, lo que debe hacer es asumir esa crisis, ese fracaso y liderar instrumentos que no acaben transfiriendo la crisis a los más vulnerables".
Recordó lo que denomina el "efecto jazz" de la crisis que vino "del mismo centro de la construcción del modelo y que ha revelado falta de liderazgo".
La presidenta argentina subrayó que el crecimiento en su país en los últimos cinco años se debe al "rol insustituible" del estado en materia de inversión pública en infraestructuras.
Cristina Fernández abogó por la construcción de nuevos consensos y la reformulación de las instituciones multilaterales para enfrentar la crisis actual.
Iberoamérica "debe proponer instrumentos concretos en un mundo que necesita nuevos paradigmas" para atajar "una de las crisis más importantes que afrontar la humanidad", dijo.
"Las crisis encierran grandes oportunidades", añadió, pero advirtió que no se debe permitir que la terminen pagando "los que tienen menos oportunidades".