Cuatro orejas y un indulto en la última corrida de Tovar


El matador colombiano Sebastián Vargas cortó hoy tres orejas, dos al quinto de la tarde de la ganadería de la Ahumada de nombre Golosito, y salió a hombros por la puerta grande en la última corrida de la feria de la ciudad venezolana de Tovar.


El diestro venezolano Otto Rodríguez cercenó una merecida oreja y su paisano Leonardo Benítez se fue de vacío.


El caballero José Luis Rodríguez tuvo una destacada actuación sin llegar a tocar pelo.

 

Se jugaron siete toros colombianos, seis de la Ahumada bien presentados y bravos, al quinto le perdonaron la vida ante la insistente petición del público por su nobleza y bravura. El séptimo, de "Paispamba", para rejones dio buen juego.


La plaza registro cerca de tres cuarto de entrada.


Benítez, de rosa, palo y oro, aplausos y pitos.

 

Vargas, de nazareno y oro, oreja y dos orejas con petición de rabo.


Otto, de purísima y oro, aplausos y orejas.


El rejoneador Rodríguez, ataviado a la Federica, ovación.

 

Abrió plaza el venezolano Benítez, que lanceó sin acoplarse en las embestidas. Con la muleta estuvo queriendo a un toro de broncas arrancadas que despachó de estocada.


El quinto embistió distraído a capote del caraqueño en banderillas, enganchó al subalterno Jesús Martínez, que se salvó de milagro, salió de paso matándolo de certera estocada.


Con dos largas cambiadas en tablas recibió el colombiano al toro de su debut en esta plaza, veroniqueó valiente y puso al público de pie en tres pares de banderillas en todo lo alto que ovacionaron.

 

Con temerarios péndulos en la boca del riego comenzó la faena de muleta, mandones derechazos con la diestra y naturales antes de entrar a matar con decisión que lo tiró sin puntilla, oreja.


Su segundo manso en el primer tercio, tomó los palos para clavar dos de poder a poder y el del violín y adornarse en la cara del toro.


Se gustó toreando al natural al compás del paso doble, sentado en el estribo y con cuatro pases de rodillas rematados con ceñido molinete para continuar en el centro de la arena con largas tandas con la diestra barriendo el albero, que pusieron al público de pie.


Larga y valiente faena con el público entregado que empezó a pedir que le perdonaran la vida con insistencia, que la presidencia concedió.


Otto Rodríguez sujetó con primorosos lances a su primero, que cambiaron con fuerte puyazo y dos pares de banderillas. Sin dudarle y llevándole muy toreado en templados derechazos, inició el último tercio el toro, empezó a buscar las zapatillas de torero y optó por liquidarlo de pinchazo y estocada.


Al sexto, el de más peso del encierro, lo veroniqueó con ángel y lo colocó en el caballo con maestría, recibió largo puyazo y la nota del clarín cambió la suerte.


Comenzó la faena de muleta con ayudados por alto y buenas series con la diestra. Al compás de la música, se adornó con cernidas giraldillas rematada con el forzado de pecho.


Se perfiló en corto y derecho como una vela enterró en la cruz la espada hasta los gavilanes, el toro, bravo, toreó con la muerte hasta que se echó, oreja.


El rejoneador de la tierra lució con los hierros de castigo clavándolos arribas a un toro bravo como la candela. Acertó con las farpas desde su caballo, soga pasó por los adentros para adornar el morrillo con dos rosas antes de matarlo.


fecha edicion
old id
727036
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América