El departamento de Estado estadounidense dijo hoy que Cuba duplicó en 2009, con respecto a 2008, sus incautaciones de drogas y señaló que una mayor cooperación en materia de lucha contra el narcotráfico entre La Habana y Washington sería beneficiosa para ambos países.
Según el informe "Estrategia Internacional para el Control de Narcóticos", presentado hoy, en 2009 Cuba aprehendió 3.008 kilogramos de narcóticos, incluidos 86 fardos de narcóticos (1.037 kilos de marihuana, 2 kilos de cocaína y 31 kilos de hachís) que fueron arrastrados por las corrientes a las playas cubanas.
El informe también recoge la posición del Gobierno cubano de que el aumento de las incautaciones "no significa un aumento del uso de drogas o de la demanda en Cuba sino que varios casos supusieron mayores cantidades aprehendidas que en el 2008".
Dos casos citados fueron uno de mayo de 2009 en el que Cuba interceptó una lancha rápida que buscaba protección en aguas cubanas y el otro en julio, un pequeño aeroplano jamaicano que tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Camagüey.
El número de incautaciones en el aeropuerto José Martí de La Habana aumentó ligeramente de 13 en 2008 a 16 en 2009.
Según las autoridades cubanas, los traficantes de drogas "han mostrado recientemente interés en traficar narcóticos en Cuba para su venta a criminales que operan en Cuba", por el alto precio de la droga en la isla en comparación con otros países de la región.
Las autoridades estadounidenses consideran que a medida que Cuba desarrolla su industria turística "hay más probabilidades de un mayor flujo de narcóticos en el país, tanto para uso personal como para venta".
El informe también destaca que a fecha de diciembre de 2009 el Gobierno cubano no había presentado una propuesta de acuerdo con Estados Unidos sobre lucha contra el narcotráfico tal y como había anunciado en julio del año pasado.
Pero el departamento de Estado considera que "ambas naciones pueden ganar con una mayor cooperación, especialmente considerando la situación de Cuba en el Caribe y el potencial de que la isla y sus aguas territoriales sean utilizadas para el tráfico de drogas a los Estados Unidos".