DARIÉN**Que nuestra frontera con Colombia sea una coladera de contrabando de armas, drogas y tráfico de indocumentados, como registran nuestros colegas de El Tiempo en el hermano país, no es nuevo. Lo que ha cambiado es la mayor presencia de la Polic


DARIÉN**Que nuestra frontera con Colombia sea una coladera de contrabando de armas, drogas y tráfico de indocumentados, como registran nuestros colegas de El Tiempo en el hermano país, no es nuevo. Lo que ha cambiado es la mayor presencia de la Policía panameña y del Ejército vecino en el área, lo cual es positivo. Pero el territorio es tan vasto y las vías de comunicación tan precarias, que resulta imposible controlarlo satisfactoriamente.
CARRETERA**Hace algunos años, abogamos por la prolongación de la carretera Panamericana hacia Darién con miras a integrar esa abandonada provincia al resto del país y propiciar su desarrollo. Otro propósito sería obviamente estratégico. Nuestra guardia de frontera podría movilizarse y aprovisionarse mejor y recibir refuerzos. Pero entendemos que hay dificultades técnicas, financieras y ecológicas que se suman a la falta de voluntad política.
TROCHAS**El problema es que del otro lado de la frontera, no hay los mismos escrúpulos. Bajo el denso follaje, serpenteando los ríos y pantanos, se abren decenas de trochas clandestinas por donde los facinerosos circulan libremente para hacer de las suyas. Digámoslo claramente, el Tapón del Darién no existe más que en la imaginación. Hace tiempo fue abierto por delincuentes e ilegales. Cabe pues preguntar: ¿A quién beneficia la falta de una carretera?


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144408
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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