Los representantes de los 156 Estados parte de la Convención de Ottawa firmaron hoy la Declaración de Cartagena, por la que se comprometieron a dedicar un mayor esfuerzo en el apoyo a las víctimas de minas antipersonales.
Asimismo, acordaron seguir trabajando en la universalización del Tratado para la Prohibición de Minas Antipersonales, en vigor desde 1999, por lo que deberían lograr que los 39 países que aún no se han sumado a la Convención de Ottawa, entre ellos Estados Unidos, China, Rusia y Cuba, lo hagan en los próximos años.
La Declaración de Cartagena 2009 fue firmada por los representantes de los Estados adheridos al Tratado y reconoce que la Convención no ha sido capaz de cumplir con las víctimas y las personas que viven con la amenaza diaria de las minas.
"Reafirmamos nuestro compromiso de poner fin al sufrimiento causado por las minas antipersonal y lograr un mundo libre de minas. Estamos convencidos de que alcanzaremos este objetivo durante nuestra vida", señala el documento rubricado en Cartagena de Indias, donde se celebra la II Conferencia de Revisión de la Convención de Ottawa.
El texto agrega que gracias a la destrucción de 42 millones de minas en los últimos diez años y a la limpieza de extensas zonas contaminadas se han evitado un sinnúmero de muertes y mutilaciones.
"Nuestro objetivo es la adhesión universal a la Convención", reiteraron los Estados parte.
En la actualidad, 156 países están adheridos al tratado surgido de la Convención de Ottawa, en 1999, pero el objetivo es que todos los países se sumen y de forma global se dejen de usar las minas terrestres.
La Declaración de Cartagena reconoce también que un reducido número de Estados y grupos armados al margen de la ley siguen usando minas antipersonales, lo cual plantea nuevos retos humanitarios y perpetua el sufrimiento.
En 2008 solo usaron minas antipersonales los Ejércitos de Rusia y Birmania, mientras que grupos insurgentes como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los Tigres Tamiles de Sri Lanka se convirtieron en los principales agentes que utilizan esas armas.
La Cumbre de Cartagena, que se celebra bajo el lema "Por un mundo sin minas antipersonal", puso el acento en la necesidad de apoyar más a las víctimas y trabajar por su inclusión plena y efectiva en la sociedad.
"Reafirmamos nuestro objetivo de impedir, mediante la limpieza de todas las zonas minadas y la destrucción de todas las minas antipersonal almacenadas lo antes posible, que se produzca una sola nueva víctima", puntualiza la declaración.
La Convención de Ottawa se firmó en 1997 y entró en vigor dos años después. El reto que se marcó fue que en 2009 el mundo estuviera libre de minas antipersonales, pero ni se ha logrado este objetivo ni todos los países se han adherido al acuerdo.