Del Potro eclipsó París al vencer a Tsonga


Tras dos horas y 41 minutos sobre la pista central de Roland Garros, el argentino Juan Martín del Potro hizo un gesto de rabia con el puño, se sacó su cinta amarilla de la frente y envió un beso al cielo, consciente de la proeza que supone eliminar París a Jo-Wilfried Tsonga, el mejor tenista de Francia.


"Tengo que ir acostumbrándome" a jugar en pistas grandes llenas de gente, explicó con voz humilde el de Tandil, quien hoy hizo de su servicio, con nueve directos y un 69 por ciento de primeros saques, su bastión tenístico para borrar de la cancha al ídolo local por 6-1, 6-7 (5), 6-1 y 6-4.


El argentino sólo dejó que las gradas de París soñaran cuando el galo -que reside en Suiza- le ganó el segundo set en el desempate, por culpa de "dos o tres errores" de Del Potro, según reconoció éste en rueda de prensa.

 

Pero se recuperó en la tercera manga, quebrando el saque de su rival a la primera de cambio, y remató en la cuarta ante un Tsonga (9) que ya no estaba mentalmente en el Grand Slam de París.


"La clave fue que él sirvió mal", dijo el quinto mejor tenista del mundo, en un partido que valoró como el mejor que ha hecho hasta ahora en un torneo en el que cayó el año pasado en la segunda ronda.


Además del español Rafael Nadal, que perdió en octavos de final contra el sueco Robin Soderling tras cuatro años consecutivos llevándose a la mediterránea isla de Mallorca la Copa de los Mosqueteros, ha caído también el serbio Novak Djokovic, con quien "Delpo" tiene "buena onda".

 

El cuadro se abre, pero no tanto por el lado del argentino, donde todavía sobrevive -aunque con algún traspiés- el suizo Roger Federer, al que la historia le pide que se lleve el torneo e inscriba su nombre en lo más alto del Olimpo del tenis, en donde ya se ha asegurado una buena parcela con los 14 Grand Slam que ha ganado en su carrera.


Por el otro lado del cuadro está el chileno Fernando González, el otro latinoamericano que queda en Roland Garros.


"Ojalá haya un latinoamericano en la final. Sería lindo", dijo Del Potro, quien no se atrevió a dar el do de pecho en rueda de prensa y asegurar que él esperará al de La Reina en el polvo de ladrillo de la cancha Philippe Chartier el próximo domingo, en la final.

 

Del Potro, a pesar de los casi dos metros de altura que le hacen llamar la atención allá por donde pasa, prefiere ser discreto, como otros muchos que tenistas que, con tanto candidato al Grand Slam muerto en el torneo, optan por jugar la baza de tapados.


"No creo que sea favorito" frente al español Tommy Robredo, el "especialista" en tierra batida contra el que se medirá Del Potro en cuartos de final, comentó.


Pero el de Tandil no quiere pensar mucho en su próximo contrincante y prefiere, por ahora, disfrutar de su victoria contra el mejor jugador de Francia, en un partido que se pronosticaba realmente complejo.

 

Aún así, toca tirar de estadística, y ésta determina que ambos tenistas sólo se han enfrentado una vez, en el Master Series 1000 de Madrid de 2007, con victoria para Del Potro por 6-7(4), 6-4 y 6-3.


Fue en pista dura, la preferida del argentino que, atosigado por las preguntas enciclopédicas acertó a decir que la estadística es que él tampoco superó nunca unos cuartos de final de un Grand Slam, ya que hasta ahora nunca había llegado a ese escalón.


La víspera de ese partido contra Robredo, Del Potro cenará en el mismo restaurante que solía hacerlo Gastón Gaudio, el último argentino que ganó en París. ¿Por qué? "Porque se cena bien", dijo un Del Potro al que no le interesan los datos cruzados.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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