Con multitudinarias peregrinaciones que recorrió la capital y misas en las principales iglesias del país, los salvadoreños conmemoraron ayer el vigésimo aniversario del asesinato del arzobispo Oscar Arnulfo Romero.
El religioso, cuyo proceso de canonización es estudiado por el Vaticano, fue asesinado de un disparo al corazón ejecutado por un francotirador cuando oficiaba una misa la noche del 24 de marzo de 1980 en una capilla de un hospital en el oeste de la capital.
Según el calendario de actividades, decenas de fieles se congregaron ayer temprano en el mismo lugar donde el prelado fue asesinado e iniciaron una peregrinación hasta el sótano de la catedral metropolitana donde yacen los restos del que fuera el cuarto arzobispo capitalino.
Al mediodía, el actual jerarca católico, monseñor Fernando Saénz Lacalle, ofició una misa en la catedral metropolitana a la que confirmaron su asistencia más de 200 representantes religiosos de Latinoamérica y Europa.
Las actividades en memoria del prelado comenzaron el viernes anterior y continuaron durante la semana con una serie de exposiciones fotográficas y misas en las principales parroquias del país.
El asesinato de Romero se produjo un día después de que en una homilía dominical, el 23 de marzo de 1980, en plena guerra civil, demandara a los militares que cesaran la represión
Una denominada Comisión de la Verdad emitió en marzo de 1993 un informe donde acusó como autor intelectual del crimen al fallecido mayor Roberto D"Abuisson, fundador del partido derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).
En la actualidad el Vaticano estudia la beatificación del arzobispo salvadoreño, en un proceso que se inició en marzo de 1990.