Los abogados británicos del ex dictador chileno Augusto Pinochet podrían argumentar el tema de su al parecer precaria salud, en busca de frenar su extradición a España, dijo ayer un miembro de su equipo legal.
"Es, en verdad, cierto que estamos considerando argumentar el tema de la salud de nuestro cliente, pero no se ha tomado una decisión definitiva", dijo uno de los abogados del general retirado, que pidió no ser identificado.
Pinochet, de 83 años, fue arrestado en Londres en octubre cuando se recuperaba de una operación en la espalda y enfrenta su posible extradición a España, donde un magistrado quiere juzgarlo por atropellos a los derechos humanos durante su régimen.
El ahora senador vitalicio está bajo arresto domiciliario en las afueras de Londres y el proceso de extradición está supuesto a comenzar el 27 de septiembre.
Tanto el hijo de Pinochet como sus portavoces y militares chilenos de alto rango que lo han visto hace poco, dicen temer que su salud no sea tan vigorosa como para confrontar el proceso de extradición en Gran Bretaña y un posible juicio en España.
Además de sufrir de depresión, se dice que Pinochet está aquejado también de diabetes y dificultades cardíacas.
"La percepción generalizada es que su salud se ha deteriorado recientemente y nuestra opinión es que interesa a todas las partes que esa situación se resuelva de manera apropiada", dijo el abogado británico.
"Exactamente de qué manera se va a confrontar el tema es algo que no se ha definido aún", agregó.
Un planteamiento podría ser concertar otro informe sobre la salud de Pinochet, dijo el jurista.
Un informe reciente realizado a pedido del gobierno chileno dijo que Pinochet sufría de serios problemas médicos que planteaban un riesgo importante de muerte.
El documento fue suscrito por un médico personal chileno y por otro británico que lo ha estado tratando durante su arresto.
Se esperaba que los abogados que defienden a Pinochet en Madrid visitaran esta semana al general en la mansión de las afueras de Londres donde está detenido, pero el jurista británico dijo que desconoce si ellos también habrán de evaluar el asunto de la salud de su cliente.
"Si la opinión de los espaûoles llegara a ser que su salud es tal que eso significara que el proceso en España no debería continuar, esa sería una cuestión con la que ellos tendrían que lidiar", dijo.
El hijo del general, Marco Antonio Pinochet, ha acusado al gobierno británico de desestimar la cada vez más precaria salud del dictador chileno.
"Mi padre no está nada bien. Se está deteriorando, tanto física como psicológicamente", dijo el hijo de Pinochet la semana pasada al periódico Sunday Telegraph.