En la terminal aérea se vivió ayer un frenesí, cuando arribó al país Jezreel "El Invisible" Corrales, supercampeón superpluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), al derrotar el pasado miércoles a Takashi Uchiyama, en Tokio, Japón.
La murga y los gritos de "¡Viva campeón!", "¡De Samaria para el mundo!" de los familiares se mezclaron con los de amigos y curiosos que deseaban saber qué estrella de Hollywood saldría de las entrañas de ese lugar épico, que ha visto cómo han pasado por él varios de sus hijos con la corona de campeón del mundo en sus hombros.

Su esposa, padre y hermano esperaban en primera fila la llegada de Jezreel, quien tuvo un vuelo de más de 24 horas, desde Japón, donde hizo varias escalas en Francia antes de tocar suelo patrio.
Corrales aprovechó para mandar saludos a su gente, enviar besos a sus fans, abrazar fuerte a su familia y dedicarle el triunfo a su querida Samaria, barrio que ha sido el hogar de este esmerado boxeador.

Por el momento, el supercampeón y campeón 30 nacido en este bello istmo, se dedicará a descansar, a ribetearse (pasar un buen rato), para luego regresar a lo suyo, los entrenamientos en el gimnasio.

