Una histórica consulta popular para decidir si se cambia la Constitución venezolana se completó normalmente ayer, tras una jornada ensombrecida por la apatía y la abstención.
A las 16.00 hora local (20.00 GMT), como estaba previsto, cerraron oficialmente la mayoría de los 8.431 centros de votación, aunque después de esa hora algunas mesas continuaban abiertas recibiendo votantes rezagados.
La poca concurrencia de votantes pareció confirmar vaticinios previos del Consejo Nacional Electoral. El proceso de votación y consolidación de resultados fue totalmente automatizado.
La fórmula a favor del "Sí" siempre fue ampliamente favorita, no sólo para los seguidores del presidente Hugo Chávez, sino también para casi todos sus más acérrimos detractores, quienes se sumaron al proceso y han anunciado que se lanzarán como constituyentes.
Chávez hizo esfuerzos de última hora para contrarrestar los temores de abstención en este referendo que podría iniciar el cambio histórico que este militar retirado promueve en Venezuela.
Chávez, quien calificó la jornada como "un domingo para la historia", hizo un llamamiento a sus compatriotas para que votaran.
Pero, la abstención y la apatía fueron las grandes protagonistas de la jornada, coincidieron testigos y políticos opositores. Mientras a lo largo del día creció la sombra de la abstención, el propio presidente Chávez y sus principales ministros llamaban a votar, sin ocultar su insistente mensaje a favor del Sí.
"El presidente, el Polo Patriótico (la coalición de centro izquierda en el poder) deben preguntarse por qué esa apatía", observó Carlos Canache, presidente de Acción Democrática, principal partido opositor.
"En todas partes la abstención es realmente impresionante, gigantesca", dijo el político al insistir en que hubo falta de interés a escala nacional a la hora de votar.
Los opositores del mandatario han asegurado que con elevados índices de abstención el referéndum podría ser impugnado con el argumento de que resultaría "ilegítimo" y "antidemocrático" que una minoría decida por los más de 22 millones de venezolanos.
El ministro de Exteriores de Venezuela, José Vicente Rangel, recordó que el referéndum para la elección de una Asamblea Constituyente será legal aun si se registra una baja votación según los pronósticos.
Las bases de los comicios propuestas por el propio Chávez, fijan que la convocatoria a la Asamblea Constituyente se considerará aprobada "si el número de votos afirmativos es superior al número de votos negativos".
Con la Asamblea Constituyente, Chávez espera "enterrar" la Carta Magna de 1961 y transformar el "viejo, podrido y moribundo" orden político y económico que impera desde 1958, cuando Venezuela instauró su actual sistema democrático.
El establecimiento de la reelección presidencial inmediata y no diez años después de terminado el mandato, como establece la actual Constitución, es uno de los principales cambios que Chávez aspira a conseguir en la nueva Carta Magna.
La posibilidad de que la Constituyente establezca la figura de la reelección inmediata abriría el camino al mandatario venezolano, que ha manifestado en diversas oportunidades que necesita diez o catorce años para lograr su "revolución".
Chávez también espera que la Constituyente instaure la figura del referéndum revocatorio de los cargos públicos y que permita a los militares participar en los procesos electorales, asunto que está totalmente negado en la actual legislación nacional.
De resultar favorable el referendo, la última semana de junio se elegirán los 131 miembros de la Asamblea unicameral, que deliberará durante seis meses a partir de su instalación el 5 de julio, Día de la Independencia venezolana.
La Constitución que redacte será sometida a un referendo dentro de los 30 días posteriores a su sanción y se estima que entre en vigencia a comienzos del 2000.