Sorprendió que, a diferencia de la celebración del año pasado, en la que todos los jugadores del equipo tomaron el micrófono para dirigirse a los aficionados, ayer únicamente los dos citados además del entrenador, Frank Rijkaard, y del capitán, Carles Puyol, tomaron la palabra. Un Barcelona tan festivo como relajado venció sin demasiado esfuerzo al Espanyol (2-0) en el último partido de la temporada en el Camp Nou, un derbi extraño por los objetivos y ambiciones de unos y otros que acabó premiando al campeón de Liga frente a un equipo sin confianza que ve en peligro su permanencia en Primera.
El conjunto azulgrana cerró la Liga ante su público de una manera brillante. No se empleó a fondo, pero le alcanzó para imponerse a su rival ciudadano en un ambiente de fin de curso que deparó un encuentro demasiado tenso para el Espanyol y demasiado relajado para el Barca. El Valencia que empató a uno con el Atlético de Madrid se aseguró matemáticamente la participación en la próxima edición de la Liga de Campeones europea, aunque es muy difícil que lo haga como segundo clasificado de la competición española, en un partido de fuerzas bastante niveladas, pero en el que el Atlético de Madrid buscó la victoria más que el conjunto local.
Henrik Larsson y Gabri jugaron su último partido con el Barcelona.