El canciller venezolano, José Vicente Rangel, acusó ayer a las fuerzas armadas colombianas de torturar a cuatro venezolanos culpados de contrabandear 5.000 armas para las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas).
"Fueron agredidos, fueron maltratados y fueron torturados por efectivos de las fuerzas armadas colombianas", aseveró Rangel al referirse a la detención de Pedro Guzmán, Miguel Salazar, Carlos Pino y Carlos Zambrano por su presunta conexión con el primer grupo guerrillero de Colombia. El canciller indicó que llevará el caso a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), aseverando que este caso se ajusta a un problema violatorio a los derechos civiles.
"El problema de los cuatro venezolanos es la aplicación de métodos violatorios de los derechos humanos. Una persona, independientemente que sea guerrillero o no, no se le puede torturar", expresó.
El viernes el canciller negó que se hubiera solicitado la intermediación del presidente colombiano Andrés Pastrana, para agilizar la deportación de los venezolanos.
Recordó que su acusación fue reflejada en una nota entregada por el embajador de Venezuela en Bogotá, Fernando Gerbasi, a la cancillería colombiana.
Rangel informó que "a los (venezolanos detenidos) los van a trasladar a Bogotá de un momento a otro".
Venezuela y Colombia comparten más de 2.000 km de frontera común, a menudo sujeta a incursiones de la guerrilla, secuestradores, narcotráfico y contrabando.