Después de muchos años, el torneo juvenil de béisbol volvió a tomar algo de atención para los aficionados, sobre todo por el buen nivel que presentaron algunos equipos.
Para muchos no sólo ganó Metro, sino también el béisbol panameño. El hecho que la serie final entre metropolitanos y chiricanos se extendiera hasta un séptimo partido, ya representa algo histórico para este nivel, porque era la primera vez que dos provincias llegaban hasta el último día para dirimir quién era el campeón.
En los primeros años de la década del 90 se dispuso efectuar una final de tres partidos, luego a cinco juegos y posteriormente una serie de siete cotejos.
Los enfrentamientos a siete partidos empezaron en 1997, que fue cuando Chiriquí doblegó a Coclé en seis partidos. De ahí para acá todas las finales han terminado con un marcado dominio para un equipo.
El año pasado ambas ligas se enfrentaron y los de la capital barrieron en cuatro partidos. Según los reportes preliminares las pérdidas económicas son pocas, ya que la final ayudó a recoger cierta cantidad de dinero para cubrir gastos.
En esta ocasión los chiricanos fueron fuertes rivales y se quedaron a poco de sumar su quinto título en la historia de estas lides.
Panamá Metro ganó los dos primeros partidos de la serie; Chiriquí venció dos veces en su estadio, el Kenny Serracín; luego se apuntó el quinto partido dominando la serie 3-2.
Metro se repuso ganando el sexto para emparejar las acciones y lo demás es historia. Chiriquí y Metro tienen una vieja rivalidad y la serie que terminó el sábado fue reflejo de eso.
"Fue el campeonato más peleado y todo se debió al trabajo del cuerpo técnico. Además a los muchachos que se pararon como los grandes", afirmó el director del equipo metropolitano Cristóbal Girón luego del último "out".
Girón se apuntó su corona número ocho como director, todas con la liga de Panamá Metro. Esta fue la número 16 para los capitalinos, que ahora llevan tres en fila.