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Adiós, verano seco y bullanguero


“La escasez que existe es debida a la estupidez humana y nada más” Bertrand Russell

Hace años, frente a mi casita de Gorgona, detuve a una pandilla de chiquillos preparados con sus biombos para matar pájaros. Los invité a una chicha de naranjilla y les eché este cuento: «Iba yo una vez con mis amigos, tal como ustedes, con biombos a “cazar pájaros”. En ese tiempo abundaban en Bellavista los carpinteros, pecho­amarillos, bimbines y rabiblancas. En la esquina de la Uruguay con la 47 nos salió un niño rubio, no tendría más de cuatro años y nos recriminó con esta frase que repitió desconsoladamente: “¿Por qué matan los pájaros? ¿Por qué matan los pájaros?” Su tono era ardiente y lastimero. Tan impresionados quedamos (aunque ninguno lo confesó) que no cazamos ningún pájaro esa mañana. Y yo nunca más. ¿Por qué? Porque en ese momento comprendí que los pájaros adornan la ciudad. En el caso de ustedes, los pájaros adornan a Gorgona. Hoy no hay pájaros en Bellavista. ¿Quieren ustedes que no haya pájaros en Gorgona? Si se comieran, habría excusa para matarlos —les dije—, pero ¿cuánta carne tiene un azulejo? Habría que matar veinte para un bocado.

»Sería triste este pueblo si amaneciera en silencio porque mataron a la Naturaleza. Los pájaros son la voz de la vida. El viento canta entre las hojas de los marañones y los mangos. ¿Apuntarían ustedes con sus biombos al viento para que no circule más, para que caiga herido con una pedrada en la frente? Si matan al viento, no sólo no cantarán los árboles, sino que no tendrán aire fresco en los portales. Inútil será sentarse a la sombra de un almendro, se asarán de calor porque el viento muerto se convierte en polvo y sudor.

 

»Los sonidos de la naturaleza son los de una gran orquesta. En esa música vibra la vida. Mejor que la rockola de la cantina.»

Así terminé mi cuento y deje que se fueran.

Seguro que el Nene siguió matando pájaros. Era, y será todavía, muy bruto. Pero el Cholo, Truco, Pili y Carlitos, no matarán más pájaros. Gorgona tendrá música por largos años, el Nene no puede matarlos todos.

 

Me prestaron un libro titulado “The silent spring”. No tuve el coraje de leerlo. Por el título deben imaginar lo que decía. En verdad yo no necesito el mensaje. Sé que no deben silenciar la primavera (los que la tienen), ni nosotros despedir con rabia a nuestro ardiente y bullanguero verano.


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814304
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América