El ex jefe de la Policía Federal argentina, comisario Juan Carlos Passero, admitió que se registraron "negligencias y graves errores administrativos" por parte de esa fuerza ante los atentados cometidos contra la AMIA y la embajada de Israel en Buenos Aires.
El atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), perpetrado el 18 de julio de 1994, dejó un saldo de 86 muertos y más de 300 heridos, mientras que en el ataque a la sede diplomática - sucedido el 17 de marzo de 1992- se registraron 29 muertos y más de 200 heridos. Passero, que declaró la víspera ante la Comisión Bicameral del Congreso que sigue las actuaciones por esos ataques, no descartó que esa circunstancia administrativa haya producido "un relajamiento" en las medidas de seguridad dispuestas para ambos edificios.
El diputado Carlos Soria, titular de la comisión, declaró ayer a la prensa que Passero dijo que en ningún momento la repartición a su cargo recibió, de otros organismos de seguridad, algún informe sobre la actividad de grupos terroristas.
Respecto a una cinta grabada que aportó a la Comisión el cabo primero José Gabriel Soto, jefe del patrullero de custodia en la embajada de Israel el día del atentado, el legislador aseguró que la "grabación es auténtica, pero se ha demostrado la existencia de un montaje".
En la cinta se escucha claramente una orden para que el móvil policial se retire del lugar exactamente cuatro minutos antes del ataque. Igualmente se escucha una fuerte explosión y los gritos pidiendo ayuda y ambulancias por parte de los ocupantes del patrullero, destacó Soria.
Passero negó que existan "bolsones antisemitas" en la Policía Federal, y aclaró que el relajamiento de la seguridad obedecía a una situación especial de Argentina en ese momento, que no hacía presumir ni "remotamente" la posibilidad de ese tipo de atentados.
Passero fue jefe de la Policía Federal durante cinco años y renunció el 20 de julio de 1994, dos días después de la voladura del edificio de la AMIA.