El ex jefe del ejército de Argentina, teniente general retirado Martín Balza, reconoció por primera vez ante la justicia que existió un plan sistemático para el secuestro de niños nacidos en cautiverio durante la dictadura militar que gobernó entre 1976 y 1982.
A raíz de sus declaraciones, la defensora del pueblo de esta ciudad solicitó ayer a una Cámara Federal que cite a Balza para que declare en una investigación judicial destinada a establecer la suerte que corrieron las víctimas de la guerra sucia.
"Todo lo relacionado con esta investigación" indica que no se trató de "actos esporádicos y aislados", dijo Balza ayer al declarar ante el juez federal Adolfo Bagnasco, que investiga el robo de menores nacidos en centros clandestinos de detención.
El juez busca probar que los militares planificaron ese tipo de acciones en forma sistemática.
Hasta el momento procesó a una decena de ex represores, la mayoría de los cuales cumple arresto domiciliario por tener más de 70 años.
Balza le dijo al juez que el robo de menores --que luego eran entregados a militares o allegados-- había sido "dispuesto por una autoridad con un alto nivel de decisión" del Comando de Zona 4.
Los militares habían dividido el país en varios "comandos de zona" a cargo de altos oficiales y el mencionado por Balza estaba a cargo del general retirado Santiago Omar Riveros.
El juez Bagnasco, mientras tanto, destacó hoy que las declaraciones de Balza demuestran que la causa que lleva adelante "no es una cosa alocada ni traída de los pelos".
"Lo importante es que un alto oficial del Ejército, que comandó la fuerza durante los últimos años ...ha determinado que lo que estamos investigando no es una cosa alocada ni traída de los pelos sino algo que realmente obedece a una información más o menos sistematizada o veraz".
Nora Cortiñas, titular de la agrupación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, por su parte, dijo que estaba "indignada" por estas aseveraciones de Balza, "hechas recién ahora, después de diez años de ser comandante".