La magnitud de la tragedia provocada por temporales en Venezuela se destapó ayer al abrirse el acceso a las zonas devastadas: al menos 580 muertos, 20.000 personas heridas fueron atendidas y entre 70.000 y 80.000, que perdieron su hogar fueron trasladadas, a la capital, según cifras oficiales.
A cuatro días de la tragedia, 500 cadáveres han sido localizados en el área de Vargas, informó en la noche del sábado el presidente Hugo Chávez, los cuales se suman a unas 80 personas que murieron en los vecindarios pegados a la ladera de la montaña en Caracas, sobre los que también se desbordaron ríos de agua y lodo salidos del Avila, la cadena montañosa que divide la capital del litoral.
Los desaparecidos ascienden a 7.000, según informó la víspera el ministro de Relaciones Exteriores, José Vicente Rangel.
En estos cuatro días "se han atendido 20.000 heridos (...) hemos movido 70.000 o 80.000 damnificados" que perdieron sus casas y que se encuentran en refugios improvisados en escuelas, edificios públicos, iglesias y hospitales principalmente de la capital, informó el ministro de la Defensa, Raúl Salazar.
En el devastado Estado de Vargas, miles de personas recogieron los pocos enseres que pudieron rescatar del desastre y emprendieron un masivo éxodo hacia la capital, la Guaira (20 km al norte de Caracas, en la costa), donde se encuentra el puerto y el aeropuerto internacional, con la esperanza de recibir comida, agua y refugio de las autoridades, que todavía tienen graves problemas para llegar al área del desastre, totalmente incomunicada por carretera.
Al menos 36 helicópteros recorrían permanentemente ayer las áreas devastadas de Vargas y regresaban cargados de heridos, algunos muy graves, que fueron trasladados a la capital, mientras los medios de comunicación mostraban constantes imágenes del área devastada, con vecindarios y pueblos enteros arrasados por el agua y el lodo.
Los cuerpos de rescate, trasladados al área en helicópteros y en barco, recorrían ayer casa por casa para tratar de localizar heridos y personas que no habían podido salir, muchos de ellos en avanzado estado de deshidratación y heridas, informaron portavoces de esos cuerpos.
"Rompemos los techos, las puertas, entramos como sea en las viviendas (algunas despedazadas, otras tapiadas bajo los escombros, el lodo y el agua) para sacar a personas que todavía están allí", informó el coordinar del cuerpo de bomberos, Antonio Briceño.
El responsable del cuerpo de bomberos recomendó que todas las personas del área, habitada por medio millón de habitantes distribuidos en poblados de la costa, sean evacuadas, debido a que no hay ni agua potable, ni alimentos ni electricidad.
Vehículos totalmente enterrados, edificios hundidos en el lodo hasta el primer o segundo piso, vecindarios totalmente destrozados y miles de personas deambulando por las calles daban una clara visión de la magnitud de la tragedia.
Desde ayer, se implantó en todo el área el toque de queda, informó a la