Aunque es un día de semana y un horario poco común, el pueblo panameño, deportista por excelencia, se apresta esta tarde a rezar y respaldar como pueda al seleccionado de fútbol que se mide en choque de "ganar o ganar" al sorprendente Trinidad y Tobago que marcha invicto en dos salidas (6 puntos).
Muchos fanáticos, entre ellos Eric Molino, opinan que Panamá tiene mucha posibilidad de triunfar esta tarde en cancha contraria, ya que en su propia casa- el Rommel Fernà ndez, están muy presionados.
"Cada vez que jugamos afuera nos crecemos, indicó Molino, al recordar la buena presentación que se tuvo contra Honduras en su propia casa, donde perdimos por dos errores de la defensa y una expulsión temprana de uno de los jugadores.
El partido está programado para las tres de la tarde, horario en la que las oficinas públicas están en plena labor, al igual que las empresas privadas.
"Pienso pedir un permiso despues del medio-dìa, porque quiero ver el partido en forma cómoda", dijo un funcionario estatal.
En los restaurantes, bares y comercios, con buenas ofertas y promociones, los televisores estarán a la orden del día, ya que el resultado del partido significa mucho en las aspiraciones que tiene Panamá de pasar por vez primera a una siguiente ronda.