Deportes

Aguilar, en el olvido


Fue en julio de 2004, víspera de los Juegos Olímpicos de Atenas. Lo recuerdo bien. Florencio Aguilar, armado de paciencia, y entregado a la loable labor de preparar a un casi desconocido Irving Saladino, quien luchaba por alcanzar los ocho metros.

“Aquí trabajamos con las uñas”, se quejaba el instructor en medio de la desidia que reinaba en el Estadio Roberto Mariano Bula de Colón.

La adversidad no pudo socavar el ánimo de Aguilar, quien un 10 de julio de 2004 logró que Saladino tocara, por primera vez, los 8 metros con 12 centímetros, en Bogotá, Colombia, marca con la que capturó un cupo a la cita olímpica de Atenas.

 

Si hay un entrenador que merece todo nuestra admiración y respeto por la manera desinteresada como ha trabajado con la juventud, especialmente con la de Colón, ese es Florencio Aguilar.

Pandeportes –y aclaro que no me refiero solo a esta administración– se ha equivocado con el trato dispensado a este señor.

Me da la impresión que, por no tener a ningún padrino dentro de esta institución, Aguilar ha sido ignorado y, hasta cierto punto, menospreciado.

 

Sospecho que como Aguilar no pertenece a ningún partido político ni ha echado mano de la lisonjería, se le ha colocado en los altares del más vergonzoso olvido. Una lástima.

La capacidad de este instructor está plenamente comprobada, al igual que su amor por el deporte. Lastimosamente, su entrega y empeño no han sido valorados en su justa dimensión.

La actuación de Saladino ayer, denunciando lo que considera una injusticia contra su “coach”, la encuentro correcta. Era algo de esperarse: bien sabe el C-3 que el oro mundial de Osaka 2007 y el olímpico en Beijing 2008 se lo debe, en gran parte, a este señor.


fecha edicion
old id
685729
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América