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Ahí vamos de nuevo con la misma piedra

La conocemos, todos tenemos la nuestra. Sabemos cómo es, su forma, sus grietas y sus sombras, sabemos dónde está colocada y lo duro que golpea nuestra espinilla


Mónica Miguel Franco (Antropóloga, Escritora y actriz) / PANAMA AMERICA

La conocemos, todos tenemos la nuestra. Sabemos cómo es, su forma, sus grietas y sus sombras, sabemos dónde está colocada y lo duro que golpea nuestra espinilla cuando chocamos contra ella, y aun así, ¡zás! Es superior a nuestras fuerzas. Después de haber jurado una vez y otra vez que nunca más vamos a estrellarnos contra ella, la siguiente vez que pasamos a su lado ¡zácata! Otro tropezón.

Es cosa de los humanos, sí señor, el resto de los bichos vivientes son mucho más listos, y tratan de evitar lo que los lastima. Nosotros no, nosotros somos tan imbéciles que pensamos que si cuatrocientas veces hemos tenido un resultado haciendo algo, la vez número cuatrocientas y una que hagamos lo mismo tendremos un resultado diferente. En fin. Ahí está la piedra de este gobierno. Grande, sólida, gris y con sus aristas bien marcadas. Todos la vemos. Todos menos ellos. Ellos la ven y no la esquivan. La ven y se golpean con ella una y otra vez. La piedra es el orgullo. El pensar que pueden hacer lo que desean por encima de la opinión de aquellos que los votaron.

Puede que las leyes que pasan sean buenas. Puede que sus intenciones sean correctas. No lo dudo. Pero si no están consensuadas de nada sirve que tengan mayoría en la Asamblea. Los que quieren montar camorra están preparados y ninguna ley vale la vida de un niño.

Cero y van tres veces en la que tienen que recapitular. ¿Cuánto esfuerzo perdido? ¿Cuánta amargura? ¿Cuántas pérdidas? Nada de lo que ha ocurrido merece la pena. Panamá no merece, no necesita, estos sobresaltos. ¿No sería mucho más fácil hacer las cosas por las buenas?

Pero no duden que en el lado contrario también tienen su propia piedra, señores, los enfrentamientos se dan siempre entre peones. ¿Es que no son capaces de ver que los están usando? Si no fuera tan trágico sería hasta divertido verlos saltar cuando los que realmente tienen intereses de uno y otro lado les dicen que salten. ¿Por qué nunca están en primera línea los que azuzan desde sus cómodos sillones? ¿Porqué los que ladran de lejos nunca están lo suficientemente cerca de los perdigones? Nunca podré tomar en serio al que incita a la rebelión desde su trinchera con aire acondicionado.

¿Seremos capaces de darnos cuenta de que esto se nos está yendo de las manos? ¿No vemos el abismo al que nos estamos abocando? Los estúpidos inconscientes que llaman a la desobediencia civil ¿no son capaces de darse cuenta de los peligros que eso conlleva? Y los hay, los he leído con estos ojitos que se comerán los gusanos, escriben en las redes sociales y en las columnas de opinión estupideces que parafraseadas vienen a decir más o menos esto: ‘Derroquemos al tirano’ ¿Qué tirano? ¿De qué carajo están hablando? ¿En serio? Aquí no hay ningún tirano. Hay un presidente y una asamblea democráticamente elegidos que están haciendo su trabajo hasta el 2014. Mientras esa fecha llega ningún tirano gobierna Panamá. Y muchos harían mejor en mirar sus propias pajas oculares.

Obviamente en este país, tan joven, aún no se tiene memoria histórica de una verdadera tragedia civil. Y ojalá seamos lo suficientemente sensatos todos para no caer en una espiral de violencia que provoque esa tragedia.

Ahí tenemos cada uno nuestra piedra. La conocemos, sabemos cómo sabe el dolor que provoca que nos tropecemos con ella. ¿De verdad queremos volver a chocarnos con ella una y otra vez hasta rompernos la crisma y dejar los sesos desparramados?


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845294
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América