Aitor González logró su victoria más importante de su carrera, al adjudicarse la octava etapa del Giro de Italia y de esa manera, dijo el corredor español, consigue uno de sus objetivos desde que a los 11 años comenzará a dar las primeras pedaleadas en serio.
El flamante ganador de la etapa se caracteriza por su entrega a su profesión, dice ser un enamorado del ciclismo y una persona noble, leal a la que no se le suben los triunfos a la cabeza y que sabe reponerse con facilidad a las adversidades.
Afirma no tener un pasatiempo concreto cuando no esta dando pedales. "Cuando no tengo carreras dedico el tiempo a mi familia, a mi novia, María José, a mi hermana y a mis amigos.