Entonces, mejor oportunidad para un ajuste de cuentas no pudo haber llegado para los Patriotas.
Hoy reciben en casa a los Bills, en un partido en el cual Nueva Inglaterra no sólo buscará vengarse, sino de prevalecer como el equipo con la mejor marca de la NFL: 13-2, 7-0 en casa y 11 triunfos al hilo.
Su condición de líder y la importancia que genera ese encuentro colocan los momios a favor del equipo que dirige el entrenador Bill Belichick, que busca afanosamente un triunfo para tratar de asegurarse de abrir como local en la postemporada.
Según trascendió, Belichick examinó el video de la debacle ante el equipo neoyorquino en la misma semana que sucedió, pero obviamente que no fue con el objeto de motivar a sus dirigidos. El coach de los Patriotas se dedicó a señalar las equivocaciones que causaron una de las peores derrotas del club en las últimas temporadas.
En tanto, los Bills aspiran a vencerlos por segunda vez en la temporada regular. Una barrida que, de lograrla, sería dolorosa para los Patriotas, porque una caída hoy, de combinarse con una victoria de los Jefes, permitiría a Kansas City la ventaja de jugar en casa en los playoffs, dejando así a Nueva Inglaterra en una posición muy incómoda, pese a su excepcional campaña.
Será una cita interesante porque Lawyer Milloy y Drew Bledsoe, ambos ex Patriotas, también tendrán a la mano una estímulo extra al enfrentarse a su antiguo equipo en una jornada tan importante como suelen ser las últimas de la temporada regular. En la otra jornada sabatina, las Aguilas de Filadelfia se miden a los Pieles Rojas, en Washington.
Los aguiluchos no saltarán al emparrillado tratando de impedir una segunda derrota consecutiva, algo que nadie lo espera porque, de suceder, entraría en el orden de lo inesperado en esta moribunda campaña de la NFL.
La presencia de Donovan McNabb y Troy Vincent será un factor fundamental a la hora del encuentro. Ambos disponen del liderazgo necesario para que Filadelfia salga airosa de este compromiso. De no ser así encararán problemas y pueden ser serios. Las Aguilas han tolerado 150 o más yardas en cinco partidos seguidos y en siete de sus últimos 10.
Todos esperan una batalla campal, yarda a yarda, cuerpo a cuerpo, pues no está por demás manifestar que 18 de los últimos 24 partidos entre estos dos viejos rivales han culminado con una diferencia de siete o menos puntos.
Para muestra un botón: desde la segunda cita de 1991 a la fecha, 11 de esos partidos se decidieron por tres puntos o menos.
Los Redskins, que están bajo la tutela del coach Steve Spurrier desde la campaña 2002, saltan a la cancha con un registro preocupante de 2-9 ante sus rivales divisionales, pero disfrutan de un refrescante 10-10 contra el resto de equipos de la NFL. Los Halcones Marinos de Seattle disponen de una leve oportunidad de avanzar hacia la postemporada, pero se encontrarán con un mar picado en la bahía de San Francisco.
Claro está que no habrá una niebla intensa, mucho menos nieve, pero lograr un triunfo ante los 49ers, equivale a encontrar rosas en el océano Pacífico.
El conjunto del estado de Washington cerró la campaña en forma invicta, pero como visitante presentan un estandarte nada halagüeño de 1-6.
¿Apostaría usted a que el barco de Seattle abandonará San Francisco viento en popa y a toda vela?
A los Seahawks les tocará la tarea de detener a Kevan Barlow, el veloz corredor de los 49ers, disfrutó la semana pasada de una de sus mejores arremetidas de su carrera.
San Francisco no contará con el estelar Terrell Owens en las líneas laterales, una ausencia que obligará a los Niners a manejar su ataque por la vía terrestre y en ese terreno los 49ers son simplemente implacables.