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Ajustes son necesarios para potenciar valores


Julio Moltó se convirtió en el décimo director de la Policía Nacional (PN) en la era democrática y el primero en los últimos cuatro años, cuyo origen no es afín a la carrera policial.

Su llegada a la dirección de uno de los principales brazos de la fuerza pública es una suerte catarsis dentro de la institución que no las ha tenido todas consigo durante el primer bimestre de este año, en el que ha estado en el ojo de la tormenta por su participación en apaciguar la reyerta indígena, un supuesto acto de insubordinación y, recientemente, el entrenamiento clandestino de fuerzas mercenarias para la exportación.

 

Moltó, un ingeniero informático que antes estuvo en el Consejo de Seguridad como secretario ejecutivo, aseguró que su estilo frente a los más de 16 mil hombres bajo su mando será “humano”, con lo que parece establecer diferencias con gestiones anteriores, aunque advierte que no pretende hacer comparaciones.

Ahora -dice- está empeñado en el día a día de la institución y no descarta que se sigan dando cambios “para mejorar, para afinar”.

Mucha gente no lo conoce y se pregunta quién es Julio Moltó.
¿Podría contar a grandes rasgos quién es usted?

 

Julio Moltó es una persona común y corriente, un ciudadano de este país que confía en trabajar para asegurar un buen futuro para todos los que vivimos aquí.

Usted viene del sector privado y después del Consejo de Seguridad, ¿se imaginó en el cargo de director de la Policía alguna vez?

En realidad nunca pensé en ello. Desde el momento en que entré a formar parte del equipo del presidente Ricardo Martinelli me preocupé por hacer mi trabajo lo mejor posible, siempre pensando en lo mejor para el país, en dejar el terreno allanado para las generaciones que vienen.

 

¿Cómo tomó la noticia cuando el presidente le informó sobre la nueva designación?

No puedo negar que fue una sorpresa en el momento. Decidí asumir la responsabilidad, tomando en cuenta que es un reto personal y profesional, un compromiso con la patria en la que nací.

Dos semanas después de haber asumido el cargo, ¿qué le parece el reto? ¿Ya ha definido cómo enfrentarlo?

 

Aún estoy conociendo la institución, estamos haciendo el trabajo del día a día y paralelamente planificando acciones que nos acerquen a la comunidad. Siento que me han recibido con una actitud muy receptiva y creo que solo hay una manera de asumir este reto: con determinación.

Si le pidiera que definiera cómo será su estilo o modelo de dirección frente a la PN, ¿cómo lo haría?

Humano. La meta es que la ciudadanía sienta que el policía está allí como parte de la comunidad. Que el policía es su amigo y puede confiar en él. Que cada comunidad cuente con un equipo de hombres y mujeres que no solo sirvan para cuidar sus calles y darles seguridad, sino también para que los integren en su vida diaria.

¿Qué se puede esperar diferente de su gestión con respecto al o a los directores anteriores?

No creo en las comparaciones. Cada persona tiene una visión diferente de la vida y de sus retos, por tanto, no valen las comparaciones. Prefiero centrarme en el trabajo y hacerlo pensando siempre en los intereses de la ciudadanía.

¿Qué ánimo ha encontrado entre los miembros de la institución?

Muy positivo. Nos han hecho sentir su apoyo, sé que son hombres y mujeres de experiencia, capacitados y, sobre todo, que han elegido una profesión en la que se juegan la vida todos los días, lo que merece mi respeto absoluto.

Aparte de los cambios y rotaciones que ya se conocen, ¿hay otras acciones que estime importante realizar para cohesionar más a los miembros de la Policía y los otros estamentos que componen la fuerza pública?

Es importante que siempre estemos abiertos a los cambios para mejorar, para afinar. Cada uno de los componentes de esta institución tiene un valor diferente, tiene aptitudes diferentes y para potenciar esos valores y esas aptitudes podría ser necesario hacer ajustes. Tenga por seguro que esos cambios serán siempre enmarcados en mejorar los procesos. Con los otros estamentos de la fuerza pública trabajaremos en conjunto, compartiendo y aprovechando las fortalezas que tenemos como equipo.

Ahora tendrá una mayor exposición, ¿está preparado para resistir la presión ciudadana que cada vez reclama más seguridad?

La ciudadanía está en todo el derecho de pedir seguridad, es nuestra obligación dársela. Para eso estamos aquí.

¿Le parece que el lema de "Proteger y servir" refleja la misión de la Policía o sencillamente es solo eso, un lema?

Si analizamos esas palabras, proteger y servir, es de lo que hemos estado hablando durante esta entrevista. Al escogerlo como lema le imprime compromiso a la acción.

La Policía Nacional ha sido dotada de muchos recursos lo cual era un clamor que había, pero también están quienes se manifiestan recelosos ante una posible remilitarización del país. ¿Qué diría ante esos temores?

La Policía Nacional está lejos de ser remilitarizada. Los equipos y armamentos con los que se han dotado a la institución responden estrictamente a lo que nuestros hombres se han encontrado cuando luchan a diario contra el delito. Sin la modernización de los equipos sería imposible hacer frente a los delincuentes, quienes utilizan armas modernas y tecnología.

¿Mantiene algún tipo de comunicación directa con Gustavo Pérez, ahora que él ocupa el cargo del cual proviene usted y viceversa?

Sí, tuvimos una transición rápida y efectiva para lo que era primordial una buena comunicación.

¿Usted le pide consejos a Gustavo Pérez?

Creo en el trabajo en equipo y en la experiencia, sobre todo que este gobierno trabaja con un mismo objetivo.

¿Tiene alguna estrategia para sacar a la PN del ojo de la tormenta en que ha estado desde febrero por el uso de un arma letal en San Félix, la supuesta insurrección, el cambio en la dirección y el aparente distanciamiento entre algunos miembros de sus filas?

Mi estrategia es trabajar, trabajar y trabajar. Mantener y reforzar el acercamiento a la comunidad, participar en sus actividades, ser parte de ellos.

¿Por qué debe la ciudadanía confiar en usted?

La confianza no se compra, se gana. No puedo decirle a la comunidad "confíen en la institución o en mí" y que sea un hecho. Tenemos que trabajar duro para esa confianza y seguir trabajando más para mantenerla.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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