Aunque Pep Guardiola había anunciado que Messi no jugaría hoy el primer partido del Barça de su gira asiática en Seúl, porque "ha hecho sólo un entreno y es un riesgo lesionarse", el Barcelona ha tenido que dar marcha atrás por motivos económicos.
El club catalán tenía "por contrato que Messi debía jugar al menos media hora" y si no la penalización era de 220,000 dólares, además de no cobrar los dos millones estipulados.
La organización presionó hasta el punto de suspender el partido y devolver el precio de las entradas. Por su parte, la televisión coreana no quería retransmitir un partido "del Barça B", ya que a la ausencia del argentino había que sumar la de los ocho internacionales españoles que se proclamaron campeones del mundo en Sudáfrica. Por eso mantuvieron una reunión con Guardiola en el hotel donde se aloja el Barcelona y presionaron hasta conseguir que el argentino juegue.