Antojos, todos los tenemos y nadie se salva de ellos. Es como una especie de ser que se apodera de ti y te hace comer cantidades y comidas que quizá no debiste haber elegido. ¿Y qué le sigue a los dichosos antojos? Culpabilidad.
Cuando tratamos de comer mejor es difícil controlar los antojos porque el cuerpo está acostumbrado a comer de una manera, y cambiar esos hábitos alimenticios abruptamente sin pensar en el cambio psicológico primero, nos tiende a traer muchos problemas para lograrlo.
Si toda nuestra vida nos hemos alimentado de una manera, ¿cómo crees que en 21 días (lo que usualmente toma para crear nuevos hábitos) vas a cambiar milagrosamente?
Bueno, tu manera de pensar con respecto a esto debe cambiar en conjunto con tu cuerpo y este proceso no dura 21 días. Para esto vamos a utilizar una técnica que nunca falla.
Y se preguntarán ¿cuál es esta? Es comer lo que tu cuerpo te pida, pero transformándolo con ingredientes sanos.
Los antojos que tenemos regularmente son de dulces o de comida rápida como hamburguesas, papas fritas, pizza, pollo frito, entre otras deliciosas pero no tan sanas opciones. Pero, quién dijo que debes dejar de comer tus antojos preferidos por el simple hecho de tener un régimen alimenticio nuevo.
Te recomiendo que si quieres comerte una hamburguesa lo vas a hacer, pero la preparas tú mismo. Y es que al prepararla tú mismo, te vas a dar cuenta que una burger puede ser saludable si eliges los ingredientes que la conforman de la manera correcta.
Imagina esta escena: son las 3:00 p.m. y tú estás casualmente mirando algunas cuentas en Instagram y resulta que empiezas a ver todas las hamburguesas del “Burguer Week” y se te antoja una. Y bueno ya tuviste tu cheat meal el fin de semana y no deberías volver a comer tanto sodio, colesterol o carbohidratos refinados.
Luego, te empiezas a preguntar ¿qué hago? ¡quiero una hamburguesa! Y bueno aquí está la respuesta: si la quieres, hazla tu mismo.
Todo empezará con una lista de ingredientes como pan, carne, queso, vegetales, salsas y unas papas fritas de acompañamiento.
Hay toda clase de panes, pero no uno integral que valga la pena, por lo que puedes reemplazar el pan por algún vegetal.
Puedes utilizar hongos portobello, un buen reemplazo y es una excelente opción baja en carbohidratos para la cena.
El próximo paso es la carne. Muchas veces se compran las carnes de las hamburguesas ya preparadas, pero ya es tiempo de olvidar eso y mejor ve a la sección de carnes, pide un corte magro de carne y luego que te lo muelan para tú mismo prepararla y condimentar tu burger. A la hora de prepararla le pones, solo un toque de sal marina, “recao” verde, y harina de avena o almendra como elemento unificador y al horno hasta que estén cocidas.
Ya tenemos los ingredientes básicos, lo siguiente es cuestión de preferencias. Podemos agregarle lechuga, tomate, berenjenas rostizadas, cebolla o cualquier otro vegetal que gustes.
Pero sientes que algo te hace falta; las salsas y para no “pecar” consumiendo esos aderezos llenos de azúcar, mejor utiliza pasta de tomate natural.
Y cómo olvidarnos del acompañamiento de la hamburguesa. Ahora, no vamos a comer papas porque tienen mucho carbohidratos, lo que vas a hacer es cortar un camote en julianas, lo sazonas con polvo de ajo y cebolla, con un toque de aceite de coco y las horneas por 45 min a 375 grados y listo, ya tienes tu antojo complacido.
Vieron que no fue tan difícil. Mi lema es “Si se te antoja, créalo!” o cocínalo. Haz este mismo proceso de pensamiento para reemplazo de ingredientes con todos los demás antojos que tengas y veras que los cambios de salud, la energía en tu día a día, y los cambios físicos vendrán solos de manera fluida y natural.
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