Siempre estuvo allí. Como una familia, la llamada Marea Roja acompañó al seleccionado mayor de fútbol durante su participación en las eliminatoria con miras al Mundial Sudáfrica 2010.
En esta ocasión, la participación de Panamá fue efímera, quedando eliminada cuando la fiesta apenas iniciaba.
Pero la Marea Roja no va a morir. Si bien es cierto lo ocurrido el domingo en el Estadio Cuzcatlán fue catastrófico, la fanaticada siempre estará apoyando a los jugadores. En la vida hay que levantarse después de los fracasos. En Panamá hay material humano. Sólo hay que saberlo utilizar. De lo que si deben estar seguro, es que contarán con el apoyo de la Marea Roja.