Hay libros de autores panameños que no debemos dejar desaparecer. Revisando mis recuerdos, cito: “El refranero panameño”, obra que fue el trabajo de graduación presentado en la Universidad de Chile por la escritora y educadora panameña Luisa Aguilera.
La minuciosa investigación, llevada a cabo para estructurar esta tarea, es de gran valor, porque la autora no solo recopiló y anotó los orígenes de las frases en estudio, sino que también estableció comparaciones de sus formas y uso en otros países. Sus referencias pueden ser muy oportunas; tanto para los noveles escritores como para los que se han destacado en nuestra cultura literaria.
Otro trabajo de “Luisita Aguilera” que siempre recuerdo es la novela histórica “París”. Relata la vida del héroe indígena que fue víctima de los conquistadores españoles.
De la también laureada doctora Concha Peña, añoramos el reencuentro con su libro “La Libertadora del Libertador”. Con singular maestría, la escritora nos presenta a la célebre Manuelita Sáenz, quien, impulsada por su indomable admiración y pasión amorosa, salvó en una ocasión la vida a Simón Bolívar.
¿Por qué no ayudar a activar la labor en la Biblioteca Nacional? Para poder rescatar valiosas obras de autores panameños, que pueden estar dispersas en vetustos anaqueles, es necesario que los responsables por llevar a cabo la misión investigadora de nuestra cultura nacional cuenten con los medios necesarios para indagar en todas las provincias.
Pero, para no perdernos en la sábana sin límites, donde el pensamiento creativo empuja al horizonte, empecemos por indagar en nuestras mentes, y bibliotecas personales, los nombres de producciones que merecen ser rescatadas; y dejémoslo saber a las autoridades competentes.