Tras casi siete años de haber salido del país por acusaciones de corrupción, el ex mandatario Alan García amenaza con incendiar el ambiente político de Perú, en momentos en que la popularidad del presidente Alberto Fujimori está en su nivel más bajo.
García, quien enfrenta en ausencia un juicio por enriquecimiento ilícito durante su gobierno (1985-1990), es promocionado por sus simpatizantes para encabezar una lista parlamentaria por el socialdemócrata Partido Aprista de Perú (PAP).
A pesar de encontrarse bajo asilo político en el exterior, García puede postular y en caso de resultar electo en los comicios del 2000, el puesto legislativo le otorgaría la inmunidad para retornar a Perú sin la amenaza de la cárcel.
"De acuerdo con la legislación peruana existe la presunción de inocencia, es decir mientras no se declare por sentencia firme y definitiva la culpabilidad por acto doloso, no existe impedimento para que pueda postular a algún cargo público", dijo el congresista opositor y abogado Antero Flores.
"Lo que sí, sería una inmoralidad en caso de postular", agregó el legislador del Partido Popular Cristiano.
Alan García llegó a la presidencia de Perú gracias a un gran carisma y el populismo que posteriormente caracterizó su gestión.
Delfín predilecto del líder político Víctor Raúl Haya de la Torre, fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), asumió la presidencia en 1985 con 35 años, convirtiéndose en ese entonces el mandatario más joven del mundo.
Sin embargo, su gobierno transcurrió acosado por diversos escándalos financieros como su intento de estatizar la banca en 1987, la declaración de moratoria con el FMI que le valió a Perú el calificativo de "país paria" y le cerró las puertas de la inversión externa, y el descalabro económico que llegó a su cenit con una inflación de 7.500 por ciento.
Asimismo, el escándalo del banco BCCI por la triangulación de una venta de aviones Mirage 2000 y el asesinato por parte de las fuerzas armadas de unos 300 presos, entre terroristas y delincuentes comunes durante un motín en 1986, mancharon su turbulento período gubernamental.
Amigo personal del también ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, García sucedió en el cargo en 1985 al arquitecto Fernando Belaúnde, y posteriormente apoyó al presidente Fujimori, quien le sucedió en el cargo en 1990.
Pero, en 1992, después del autogolpe protagonizado por Fujimori, tuvo que refugiarse y pedir asilo político a Colombia alegando "persecución política" por parte del mandatario de ascendencia japonesa.
Pese al asilo, se ha determinado que pasa gran parte del tiempo en Francia, desde donde ejerce la vicepresidencia de la Internacional Socialista.
"Esto le da las máximas prerrogativas de ser considerado para ocupar cualquier cargo público que se señale en el futuro", dijo a Reuters Humberto Carranza, secretario de asuntos políticos del PAP.
"Es el sentir mayoritario del campesinado, los obreros, intelectuales y la juventud así como la ciudadanía capaz que consideran que podría liderar las fuerzas de oposición", agregó.
Pero la propuesta de que encabece la lista parlamentaria por un debilitado Partido Aprista ha causado divisiones dentro de esa organización, ya que hay quienes consideran que el odio popular contra Garcá es mayor de lo que se cree.
Una encuesta reciente realizada por la firma Apoyo y Opinión confirmó que un 81 por ciento de los consultados está en desacuerdo con que Alan García vuelva a Perú a dedicarse a la política, mientras que otro 76 por ciento considera que es culpable de enriquecimiento ilícito.
Sin embargo, analistas políticos consideran que si tiene el coraje suficiente para enfrentar la justicia peruana puede convertirse en un factor desestabilizador del próximo gobierno electo en el 2000.
"Su popularidad ahora está baja, pero si tiene el coraje de venir, evidentemente que va a despertar el espíritu aprista dormido y con la simpatía de los antifujimoristas, se podría encontrar en l uintérprete de la situación de falencia que se atraviesa", dijo el ex primer ministro Javier Valle Riestra, en entrevista con Reuters.
La oposición está desesperada buscando a un líder que pueda enfrentar a Fujimori en el 2000, luego que el mandatario está habilitado pra optar a una segunda reelección, pese a que aún no ha manifestado abiertamente si postulará a un histórico tercer período.
Según el abogado constitucionalista, Alan García debería dar la cara como hizo su compadre venezolano Carlos Andrés Pérez, quien cumplió más de dos años de prisión por malversar fondos de una partida secreta de seguridad.
Pérez, quien a finales del año pasado cumplía arresto domiciliario por otro caso de corrupción, recuperó su libertad tras ganar la senaduría por su estado natal de Táchira, escaño que había perdido cuando fue apresado la primera vez en 1993.
"El (García) podría postular desde donde está, pero lo más conveniente es que lo haga aquí", dijo Valle Riestra quien se reunió con el ex mandatario en París el año pasado y con quien mantiene contacto telefónico.
García ha sido declarado como "reo contumaz" (fugado), es decir que su juicio por enriquecimiento ilícito sigue pendiente, por lo que es preferible que resuelva su situación jurídica para evitar futuras complicaciones relacionadas con su inmunidad si resulta electo, recomiendan sus allegados.
"En todo caso será el pueblo el que decidirá si lo elige o no", dijo a la prensa el secretario general del partido Acción Popular, Valentín Paniagua.
La candidatura de García se develará este fin de semana en el XXI Congreso del Partido Aprista donde se presentarán las listas de congresistas para los comicios parlamentarios previstos para el 2000 junto a los presidenciales.