Los neumáticos se desgarraban como papel y sus trozos volaban en todas las direcciones, mientras los autos entraban y salían de los pits tratando de resolver el problema.
En una jornada frustrante, en el GP de España de F1, se hicieron casi 80 paradas para cambiar neumáticos, poniendo de manifiesto lo que ya se perfilaba como un problema serio: el rápido desgaste de los neumáticos Pirelli. A menos de dos semanas del GP de Mónaco, el director de Pirelli, Paul Hembery, admitió que la empresa no sabe todavía qué causa semejante desgaste.