En el fútbol no existe enemigo pequeño. Los alemanes de Joachim Löw tuvieron que sufrir hasta alcanzar en el minuto 89, el gol de Philipp Lahm que dio el respiro, 3-2, ante los turcos, en un clima un tanto hostil.
Ese 3-2 los puso en la final, buscando ampliar su estadística triunfadora de tres Eurocopas (1972, 1980 y 1996) y tres Mundiales (1954, 1974 y 1990).
Hoy, en el "Ernst Happel Stadion" de la capital austríaca, España (que vestirá de amarillo, en lugar de la "furia roja") y Rusia decidirán quién es el otro finalista, que jugará frente a los germanos, en este mismo recinto.
Frank de Bleeckere será el árbitro, en el cálculo: uno de los mejores colegiados del mundo. Aunque también se decía lo mismo del "pito" azteca Marco Antonio Rodríguez, y ya ven lo que pasó.
Rusia, 24.º en la clasificación mundial, tiene más potencia y velocidad; España, 4.º en el ranking FIFA, más habilidad y técnica.
Entre ambos, hay sólo un título, la Eurocopa de 1964, ganada por los españoles.
Jugaron en esta Eurocopa, y ganaron los hispanos, 4-1. España debería ganar.