Alemania enfrenta a Letonia, hoy sábado en el estadio del Boavista Oporto por el Grupo D de la Eurocopa de fútbol 2004, un rival al que tendrá que jugarle a la ofensiva pero al que mira con el más absoluto respeto.
Letonia participa por primera vez en la fase final de la competición continental de selecciones, y, en su primer partido el martes pasado cayó 2-1 ante la República Checa en Aveiro.
Rudi Voeller, el entrenador alemán, hará saltar al campo de juego del estadio Bessa Siglo XXI una formación mucho más ofensiva que la que alineó ante Holanda (1-1). Los delanteros Fredi Bobic, del Hertha Berlín, y Miroslav Klose, del Kaiserslautern, tendrán la tarea de apoyar a Kevin Kuranyi (el brasileño naturalizado del Stuttgart), en su afán de inflar las redes letonas.
"Será muy difícil marcarle goles a Letonia, que se desengañen los que esperan dos o tres tantos (...) Letonia eliminó a Turquía y fue el único de su grupo que le ganó a Suecia", advirtió Voeller, quien está preocupado por los efectos devastadores que podría provocar al contragolpe el atacante estrella báltico, Maris Verkakovskis, del Dínamo de Kiev ucraniano.
Además, en defensa, el técnico de la "Mannschaft" tiene la duda de si podrá contar con el veterano jugador del Bayer Leverkusen, Jens Nowotny, de 30 años, quien recibió un golpe en una rodilla en el encuentro ante Holanda.
"Alemania tiene que jugar para ganar, pero sin subestimar a Letonia, no podemos tomarlo a la ligera, todo lo contrario", señaló por su parte Kuranyi, de 22 años, lo que provocó aplausos de los periodistas.
Lo que está claro es que el "chico" de la competición es mucho más que un equipo integrado por jugadores con nombres difíciles de pronunciar.
Estos días se ha insistido con el hecho de que el experimentado y polémico guardameta germano, Oliver Kahn, quien cumplió 35 años el día del duelo ante los neerlandeses, tiene orígenes letones.
A este respecto, el entrenador Aleksandrs Starkov, señaló con ironía: "quedaría muy contento de encontrarme con cualquier persona de origen letón en Portugal, pero él (Kahn) no lo es al 50%, sino apenas al 25%. Además, no espero ningún regalo de su parte por eso, pero que él tampoco lo espere de la nuestra".
El portero y capitán alemán, por su parte, no desmiente al técnico rival. "Yo me siento alemán. Lo lamento, pero el sábado no habrá ningún regalo", retrucó.
Otro de los temas manidos es el calor canicular de este mes de junio y cómo puede afectar a los jugadores de los países del norte de Europa.
Andrejs Prhorenkovs, delantero del Maccabi Tel Aviv, minimizó el problema y dijo: "Quizás el calor afecte a los alemanes, a mí no porque estoy acostumbrado al jugar en Israel".
Al margen de las temperaturas, el partido en el estadio más pequeño de la competición con capacidad para 28.263 espectadores.
Alemania necesita triunfar
El entrenador alemán Rudi Voeller, hará una formación mucho más ofensiva que la que alineó ante Holanda