Cuando Alexis Sánchez oyó la pregunta durante su presentación, seguramente pensó que eso no le podía estar pasando a él. Nervioso, resoplando, incómodo ante la numerosa presencia de informadores, después del mal rato, solo le faltaba que le preguntaran por "la maldición del 9" del Barça.
Él, que llevará el nueve, no manejaba ese dato, como tampoco la inconveniencia de vestir de blanco durante su presentación como barcelonista.
Dicen que se lo hizo ver el presidente del Barça, Sandro Rosell, cuando se apersonó en su oficina para firmar el contrato que lo hará culé por las próximas cinco temporadas.
Por eso Alexis saludó desde el balcón de la oficina de Rosell con una camiseta blanca (logo de Armani junto al corazón). Minutos después, posó con un polo azul (logo Nike -patrocinador del club- en el pecho).
En Can Barça, los últimos jugadores que lucieron ese número no tuvieron buena salida del club. El último, Bojan Krkic, traspasado al AS Roma.
El anterior, Zlatan Ibrahimovic (2009-2010), salió por la puerta de atrás después de protagonizar el traspaso más caro de la historia del club.
Antes lo usó Samuel Eto'o (2004-2009), tan prodigioso como goleador como conflictivo en su relación con el mundo. El camerunés lo heredó del holandés Patrick Kluivert (1999-2004), un portento de clase, pero que incluso fue silbado en el Camp Nou.
A pesar de no ser un ariete clásico, Alexis será el próximo que llevará el 9. "Me traerá suerte porque lleva el nombre de Alexis al lado", dijo el chileno.
Al chileno le explicarán cómo encandiló al Camp Nou su ídolo Ronaldo, o los goles de Kubala, Evaristo, Mendoza, Eulogio Martínez, César, entre otros.