[B]Pavo. [/B]Pavo es el que viaja sin pagar, pero entre nosotros se les da este nombre también a los ayudantes o “secretarios” de los choferes de los “diablos rojos” que se resisten a la extinción. Como los letreros donde estos vehículos deben expresar sus destinos constituyen un laberinto de letras polícromas, superpuestas e ilegibles, la principal labor de estos individuos consiste en vocear el itinerario cada vez que el bus para, a sabiendas de que no hay pasajero capaz de descifrar tales jeroglíficos. Después aprovechan el tiempo conversando ininterrumpidamente con el que conduce, por si no tiene suficiente distracción con la “música” a todo volumen y las protestas de los usuarios, que no consiguen hacerse oír cuando piden parada. Cuando un guardia para alguno de estos folclóricos vehículos y el chofer pregunta qué infracción ha cometido, es común que aquél le diga: Puerta abierta y pavo guindao, dándole a entender que el ayudante iba en equilibrio inestable sobre el estribo del vehículo.
Entre las muchachas que asisten a un baile se dice que quedaron comiendo pavo las que no fueron invitadas a bailar.
[B]Paco o tongo.[/B]Con cualquiera de estos dos nombres se designan vulgarmente a los policías.