Los técnicos de Brasil, han pasado casi inadvertidos, por la calidad exuberante de sus pupilos.
Si usted pregunta quién era el entrenador de la selección brasileña de 1930, o de 1934, de 1950, e incluso cuando se consagró campeón, la gente le mencionará futbolistas, como Pelé, Tostão, Gylmar, Leônidas da Silva, Ademir de Menezes, Garrincha, etc, etc, pero de cada 50 interrogados, sólo dos o tres le dirán: Mario Lobo Zagalo, Carlos Alberto Parreira, Aymoré Moreira, Ítalo Vicente Feola, Flávio Costa, Telê Santana, Cláudio Coutinho, Sebastião Lazaroni, Luiz Felipe Scolari, Adhemar Pimenta, Zezé Moreira, etc.
Píndaro de Carvalho Rodrigues, por ejemplo, fue el primer director mundialista que tuvo Brasil en 1930. Con 38 años de edad, y recién ex-jugador de Flamengo, ocupó un lugar al que no se le daba mayor importancia. No obstante, vistió antes la camiseta nacional (que no era la verdeamarelha de hoy), e integró el equipo brasileño que ganó su primera Copa América (entonces Campeonato Sudamericano) en 1919.
Un poco conocido Luiz Vinhais fue el conductor mundialista que en 1934, vio a su conjunto eliminado en apenas un partido. Y el folklórico Adhemar Pimenta, en 1938, dejó en el banco al astro Leônidas da Silva, reservándole para una final, que no llegó nunca.
Entre los que dirigieron a Brasil, están los hermanos Zezé y Aymoré Moreira.
Zezé, el mismo que ganó con Cruzeiro en 1976, La Copa Libertadores de América, fue entrenador en el Mundial’1996.
Y Aymoré Moreira, portero en sus principios, guió a Brasil a su segunda Copa del Mundo, con un elenco de primeras figuras, en Chile’1962.