No es lo mismo ser que estar, es la primera de las reflexiones sobre este trabajo de la ausencia de Panamá con boxeadores en los Juegos Olímpicos.
La Olimpiada es la máxima cita del deporte, a ellas sólo asisten los más rápidos, los fuertes y los altos (citus, fortus, altus).
No estoy en contra de intentar buscar un pase a las Olímpicos, como desea Mario Chan, pero soy partidario de la planificación, y en lo personal no veo que exista una para llevar atletas a las Olimpiadas.
Las planificaciones, bien hechas y con conocimiento de causas y efectos, puede llevarnos lejos. No se puede decir que falte material humano para el boxeo en Panamá, porque sería una enorme mentira.
Aquí hace falta trabajo, ganas y planificación.
Me agrada la idea de trabajar de forma correcta, para tener boxeadores competitivos. Tiene poco sentido pensar que un amateur panameño, que de milagro llega a 50 peleas, puede competir con el venezolano que sobre pasa las 100 y es más absurdo pensar que pueden ganarle a un cubano que anda por las 300.
El otro dirigente del boxeo aficionado, Melchor Herrera, sostiene que la carencias no son culpa de la dirigencia. ¡Lo siento, se equivoca! Son los dirigentes los que tiene esto mal.
Me quedó con la reflexión de Gaspar Mendizabal, “si tiene dos periodos y no llevas a nadie a la Olimpiada, debe renunciar”. Saquen cuenta a ver si merecen quedarse.