EL BARCELONA se proclamó ayer matemáticamente campeón de la Liga española por segundo año consecutivo, un título que llena de moral a los azulgrana para afrontar su mayor reto de la temporada: ganar el título europeo al Arsenal el próximo 17 de mayo en París.
La obtención del título del equipo catalán fue seguida por algunos panameños que se dieron cita en algunos restaurante y vidrieras de los almacenes en Calidonia.
Al Barca le sobraron tres jornadas para revalidar la Liga, fiel reflejo de su superioridad, y ayer ni siquiera necesitaba ganar al Celta (aunque lo hizo) para lograrlo, ya que el Valencia, único que podía alcanzarle, sucumbió en Mallorca por 2-1.
Justo al llegarse al descanso en Vigo, el Barcelona supo que ya era campeón y, lejos de contentarse, buscó el triunfo en la reanudación.
Cuando en las calles de Barcelona ya se celebraba el alirón, el camerunés Samuel Etoo marcó el tanto de la victoria sobre el Celta y, de paso, tomó ventaja de dos dianas sobre su perseguidor para el título de máximo goleador, el delantero del Valencia Villa, que ayer se quedó en blanco.
La magia de Ronaldinho y Messi, la seguridad de Puyol y Valdés, la efectividad de Etoo, unido al altísimo nivel de los demás jugadores, y todo bajo la sabia dirección de Rijkaard llevaron al Barca a ratificarse como el mejor equipo de la Liga. En el punto de mira ya está la Champions, colofón a una de las etapas más gloriosas del club catalán.
La emoción, sin embargo, está garantizada hasta la conclusión del campeonato. La segunda plaza, que evita la fase previa de la Liga de Campeones, es el objetivo ahora para el Valencia (68 puntos), Real Madrid (66 y un partido menos que jugará hoy en Santander frente al Racing) y Osasuna, que hoy superó a domicilio al Atlético 0-1 y sigue al acecho con 65 puntos.
Alirón catalán
El Barca celebró su décimo octavo título en el vestuario del estadio Balaídos, hogar del Celta.