Los restos mortales del general retirado Humberto Gordon, enjuiciado por cinco asesinatos y jefe de la policía secreta durante la dictadura chilena de Augusto Pinochet (1973-1990), fueron sepultados ayer en Santiago con honores militares.
El comandante en jefe del Ejército, general Ricardo Izurieta, encabezó el cortejo junto a otros generales, ex ministros y funcionarios del régimen de Pinochet, tras una misa celebrada en la Catedral Castrense.
El general Pinochet no acudió al sepelio en el Parque del Recuerdo de Santiago, pero el viernes llegó hasta el velatorio del ex jefe de la Central Nacional de Informaciones (CNI), en una de sus escasas apariciones públicas desde que regresó a Chile el pasado 3 de marzo, luego de 503 días de arresto en Londres.
"Me siento mal, unos antes y otros después", se escuchó decir a Pinochet, visiblemente afectado, mientras aguarda el veredicto de la Corte Suprema que ratificará o revocará su desafuero, decidido por la Corte de Apelaciones de Santiago para enfrentarlo a más de un centenar de querellas.
Gordon, de 70 años, se hallaba en libertad condicional y murió el jueves de un infarto cardíaco, sin admitir su responsabilidad en los asesinatos del líder sindical Tucapel Jiménez, el periodista José Carrasco y otros tres opositores a la dictadura de Pinochet (1973-1990).
Ese mismo día, aquejada de un cáncer, murió la viuda del sindicalista, Haydée Fuentes, sin saber quién fue el asesino de su esposo, líder de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), cuyo cadáver degollado apareció en las afueras de Santiago el 25 de febrero de 1982.
Los funerales de Gordon tuvieron lugar un día después del sepelio de Haydée Fuentes, al que concurrieron, entre otros sindicalistas, el sucesor de Jiménez en la presidencia de la ANEF, Hernol Flores.
"Se produce una sensación muy extraña ver que ella falleciera el mismo día que el general Gordon, una de las personas que sabía quienes fueron los asesinos", dijo Flores, en declaraciones a la Televisión Nacional.
"Si él lo hubiera dicho, ella habría muerto mucho más tranquila", agregó.
Además del homicidio de Jiménez, Gordon enfrentaba cargos por los asesinatos del editor de la revista Análisis José Carrasco, el estudiante Ignacio Vidaurrázaga, el publicista Abraham Muskablit y el dirigente obrero Eugenio Rivera.
Vinculados a organizaciones de izquierda, los cuatro opositores al régimen militar fueron secuestrados por un comando el 8 de septiembre de 1986, luego que el día anterior Pinochet escapó ileso de un atentado donde murieron cinco miembros de su escolta.
"Los cuatro secuestros y homicidios fueron ejecutados como acción de venganza por el atentado" a Pinochet, señaló el pasado 10 de mayo un informe de la jueza Dobra Lusic, al ordenar la detención de Gordon y otros miembros de la desaparecida CNI.