Negredo, Soriano y Crusat pusieron los goles. El Almería se quitó el disfraz de equipo recién ascendido en su vuelta a Primera División después de 27 años, se plantó en el césped de Riazor con ambición y dio un recital (0-3) ante el Deportivo de Miguel Ángel Lotina, débil en defensa y sin ideas en ataque.
Los andaluces se mostraron valientes, implacables ante un Deportivo inocente, que no fue capaz de plasmar en el terreno de juego la filosofía que quiere imponer su nuevo preparador, y que sólo animó el encuentro con las diabluras del internacional mexicano Andrés Guardado, quien tuvo un debut amargo en la Liga.
Los blanquiazules pasaron dificultades para elaborar el fútbol de toque que pretende Lotina y dejaron evidencias de sus carencias, especialmente en los laterales, donde Manuel Pablo García juega a pierna cambiada en la banda derecha, mientras que la izquierda estuvo en manos de un central, Sergio Rodríguez "Rodri".
El Deportivo se trastabilló en el centro del campo con las imprecisiones de Sergio González, y en ataque sólo intimidó a los almerienses con un par de jugadas aisladas de Guardado y un balón que se paseó en el área de David Cobeño, pero que no encontró rematador.
Más acertado estuvo el ex madridista Álvaro Negredo, que se estrenó en Primera División con la misma resolución que demostró en el Castilla al aprovechar ante Dudú Aouate, a los 19 minutos, un balón colgado por Soriano, que no pudo despejar Fabricio Coloccini, nervioso ante los de Unai Emery.
El primer disparo a puerta del Barcelona llegó en el minuto 38 y, para ello, necesitó una falta lejana, que ejecutó Ronaldinho demasiada alta. Poco después, remató Oleguer Presas, también fuera de los tres palos.
Esas dos acciones animaron al Barcelona, que pudo adelantarse con un excelente servicio de Ronaldinho sobre Xavi Hernández, que controló y colgó en vaselina sobre la salida de Toño, pero Luis Fernández reaccionó bien y sacó el balón sobre la misma raya de gol.