Cuando acepté la gentil invitación de la Feria del Libro para el homenaje que me darian este año de 2014 –que tan moderno parece hoy y tan antiguo será mañana–, de inmediato comencé a revisar mentalmente las cosas buenas que dicha invitación incluiría: podré entrar gratis a la Feria, además de los cincuenta amigos que invitaré, que también entrarán gratis. Encima, me llevan y me traen. No tendré que buscar estacionamiento y me libraré de la fatigosa cola de entrada. Cumple la Feria conmigo, gracias. Siempre dije: los homenajes no deben ser póstumos. La Feria lo hizo a tiempo conmigo, cuando puedo saborear este agasajo inesperado. Además, me hicieron una entrevista filmada, que me ha gustado mucho. Desde el primer momento imaginé a un tataranieto mío viendo la entrevista. Por eso traté de ser lo más verídico y natural, pensando en ese tataranieto. Si uno de mis bisnietos (el mayor de los tres tiene cinco años), al cumplir 18 años actuara como Adelantado del Mar del Sur y ayudara a su novia a concebir, cuando arribara al mundo, yo tendría 95, una edad casi mitológica, por lo tanto, creo que nos quedaremos sin conocernos personalmente. Por otro lado, mi disco duro estaría gastado y el suyo, tabula rasa, todavía no aceptaría ningún programa. No quise pecar de excéntrico hablándole directamente a ese desconocido descendiente. Ganas no me faltaron. Quizá debí hacerlo. ¿Por qué no? Le hubiera dicho, mirando fijamente la cámara: «Escúchame, mi desconocido tataranieto, o tataranieta, este documental lo hago para ti, al menos esa es mi intención. Tú no me conoces, yo a ti tampoco, sin embargo, este documental, que espero veas, te dará un lamparazo fugaz de lo que fue mi vida. No creo que te sirva de mucho pero quizás sea un gustazo para ambos. Yo no sabré cómo tú eres pero tú tendrás la ventaja de conocerme un poco. El pasado es más accesible que el futuro, aunque ambos sean irreales (o tan reales) como un sueño. Y ya que no te lo dije en el documental, te lo estoy diciendo ahora, con la permanencia un poquito más tenaz de la palabra escrita. Añadiré mi columna al DVD o como llamen los registros en tu tiempo. Y teminaré con dos consejos: Sé feliz sin dañar a nadie y sé honrado, aunque seas distinto».
Aló, futuro
Cuando acepté la gentil invitación de la Feria del Libro para el homenaje que me darian este año de 2014 –que tan moderno parece hoy