Fernando Alonso (Renault), que ya conoce lo que es ganar delante de sus compatriotas, ahora puede añadir una nueva joya a su corona de títulos y triunfos, si consigue este fin de semana imponerse en el Gran Premio de Mónaco, el más prestigiosos en el calendario de la Fórmula Uno.
Para imponerse en las calles de Montecarlo hay que tener un coche competitivo y Alonso lo tiene, hacer la elección de neumáticos adecuada y tener suerte en la sesión de clasificación del sábado para obtener un puesto en las dos primeras filas de la formación de salida, porque si no las esperanzas de ganar se desvanecen.
Montecarlo no es un Gran Premio como otro cualquiera, porque su trazado en las calles del Principado, bordeado de raíles de seguridad que no perdonan el más mínimo fallo, y la imposibilidad de adelantar, hacen que los equipos lo afronten de una manera muy diferente.
En esta ocasión los pilotos rodarán bastante más que en otros Grandes Premios, primero porque el motor no se castiga y luego porque es un circuito de confianza en el que se tiene que encontrar el límite del coche y el suyo propio, sin sobrepasarlo lo más mínimo y eso solo se consigue rodando.