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Altibajos del teatro en Panamá

Hacer teatro involucra mucha gente, mucho trabajo y pocas ganancias. Pero es inmenso el deseo de todos los que participan en esta actividad de mantenerla viva.


Corrían los años 1952 y 1953. Panamá en esos momentos era el sitio de prueba de las compañías de teatro extranjeras. Algunas se presentaban en nuestro país y hacían audiciones y tomaban panameños para que fueran parte del elenco.

Era tiempo de zarzuelas. De pioneros del arte escénico como Anita Villalaz, Luis Tapia, Eduardo Valdés, Harry Iglesias, Miguel Moreno, Rafael Chatreu, Ramón María Condomines, Eduardo Frangias, Celinda de Icaza José Carranza, Paul Matas, Gladys Vidal, las hermanas Cedeño, Rosario Tristán, Rafael Medina, Félix Amador, Pille Collado, José Ríos Aldrete, Dalila Aguilar y Jesús Canto, entre otros.

Queríamos mostrar un vistazo panorámico del pasado, presente y proyecciones del teatro en Panamá.

 

De tiempos, artistas y personajes idos y de otros que siguen cosechado aplausos por su dominio de la actuación, así como de la realidad del arte teatral. Consultamos a Zelideth Rosales, Dany Calden, Áurea Horta, Isis Tejeira y Dora Mckay.

A mediados del siglo XX había una efervescencia cultural en nuestro país. Era centro regional de actividades artísticas: teatro, música.

Tal era la pasión por el teatro que imperaba que, según relata Zelideth Rosales, gracias a un grupo de teatro fundado por Ramón Manuel Condomines, el CATI (Círculo de Arte Teatral Istmeño) se salvó el Teatro Nacional en el año 54 y 55, porque iba a ser demolido.

 

"Abelardo Tapia, quien trabajaba en ese entonces nos lo comunicó y entre los dos grupos decidimos no dejar el teatro desocupado ningún día del año".
Valga decir que en esos años no existía el INAC, sino el Departamento de Bellas Artes del Ministerio de Educación.

"Era una época en la que la gente iba al teatro y compraba sus boletos. No había que, hacer preventa. La gente llamaba y hacia reservaciones e iba a ver las obras de teatro. No sabemos en qué momento pasó que la cosa se detuvo y hubo un impase. Creo que fue en el momento en que entra la TV (años '60)", vuelve a rememorar la presidenta de la Unión Nacional de Artistas de Panamá, UNAP.

Sí, seguramente la TV es la culpable. Sucedió entonces que "la caja idiota" le robó espectadores al tablado.

 

"Se hacían muchos programas en vivo en Panamá en TV con artistas nacionales y cubanos. La gente tenía más acceso a comprar TV y eso mermó y disminuyó la afluencia de gente al teatro".

En esos tiempos, cabe señalar, a excepción del Teatro Nacional, había pocas salas de teatro. Pequeños lugares fungían como tales, no duraban mucho tiempo. Pero se llenaban.

Por ejemplo, había una sala en Vía España, por donde estaba el Teatro Ópera.

 

Siguen las altas y bajas.  Vientos de prosperidad también soplaron para el Teatro en los años '70, cuando el general Omar Torrijos creó el INAC: "Para que los artistas panameños trabajen y tuvieran un salario decente y pudieran vivir de eso”.

En el camino se tergiversó y se politizó y dejó de cumplir el cometido. Fue una buena época para artistas panameños, músicos, bailarines, artistas, pintores, porque su director, el Dr. Jaime Ingram, era consciente del papel protagónico de las manifestaciones artísticas en el país. Se presentaron muchas oportunidades de trabajo para los artistas nacionales, giras al interior del país, en los pueblitos más apartados...", dice con tono de añoranza Zelideth.

Ella considera que ahora nuevamente -y hace la salvedad que gracias al esfuerzo de los propios artistas y directores-- están presentándose de manera continua obras teatrales en diferentes salas. Hay obras que duran hasta dos meses en cartelera.

Eso sí, la parte económica no ha mejorado mucho. Actores y actrices reciben menos dinero que el que vende las funciones. Las producciones no son baratas. Hay que repartir lo recaudado en taquilla entre pagar el teatro, director, escenografía, sonido, luces, actores, programas de mano...

¿Quién le pone el cascabel al gato?   Artistas, productores, escenógrafos creen en el Teatro. El INAC se está quedando rezagado.

Hay que hacer maravillas con cascaritas de huevo porque no hay dinero para fomentar el arte escénico. La mayoría del presupuesto del INAC es para pagar planillas, explica Rosales. Añade que tampoco hay actores que estén trabajando en esta entidad estatal.

Así las cosas, no pareciera ser que ni a corto ni mediano plazo podrán los teatristas verán cumplido el sueño que acarician,  que Panamá tenga una Compañía de Teatro en la que  los actores se les pague un salario para que puedan tener una jubilación y vivir de la actuación, a la cual podrían entonces dedicarse a tiempo completo.

La mayoría de los actores y actrices en nuestro país tiene el teatro en segundo plano en su vida. Aunque en su corazón ocupe la “suite”.

"Hace muchísimos años se intentó crear la Compañía Nacional de Teatro, poniendo a trabajar personas de forma tal que cada ministerio pudiese pagar el salario de un actor para que pudiese dedicare a tiempo completo a la actividad teatral y dar clases en escuelas públicas", explicó la presidenta de la UNAP.

Añade, "nosotros, como sindicato hubiéramos tenido una sala de teatro en la cual presentar nuestras producciones, pues la ARI nos apoyaba y hasta donó las sillas, pero, cuando llegó a Economía y Finanzas, allí se estancó".

Ella opina que "el crecimiento económico debe llegar a todos los sectores. No quedarse en un grupito que cada día acumula más. Debe ser como una regadera, para que germine la tierra. Para que haya un futuro mejor para todos en el país".

Añade que "No basta construir grandes edificios y carreteras. Si queremos mejores individuos y un Panamá mejor hay que abonar en el ser humano. No podemos dejar de lado la parte espiritual del individuo. Allí el teatro puede cumpir un importante papel".

Quisiera que hubiese más salas de teatro en Panamá, porque sólo están las dos de La Quadra, el Teatro ABA y el Teatro en Círculo.

"Se necesitan más teatros. Hay que salir a crear un teatro", es fácil decirlo, plantea. Pero, a la vez, dice que esta empresa que no es nada fácil la han llevado a feliz término gente que ha tenido el valor de crear teatro. "Yo los aplaudo por esta decisión, porque han puesto parte de sus ingresos en juego", agrega.

El futuro se pinta promisorio.  Zelideth Rosales le ve mucho futuro al Teatro. Lo afirma basada en que "Panamá tiene talento. Hay una gran cantidad de jóvenes a los que les gusta el teatro".

Eso sí, si no bajan la guardia los teatristas que son los que lo mantienen respirando. Porque, hacer teatro en ninguna parte del mundo es fácil, ni barato.

"Las necesidades de la vida a veces te obligan a tener que abandonar todos tus sueños e irte a vivir la realidad. Y ganarte la vida no precisamente con la profesión para la que tienes vocación", dice esta actriz que tiene en su haber de más de 50 años de experiencia.

A la Prof. Dora Mckay, de 86 años y quien tiene 60 años de estar haciendo teatro (más de 40 en el Teatro Infantil Tía Dora) le consta que hay interés por aprender este arte escénico y "yo calculo que he tenido más de 3,000 alumnos".

Con los brazos abiertos recibiría a todos los niños de las escuelas de la ciudad que quisiesen hacer teatro.

Áurea Horta, una artista que hizo sus pininos en el tablado en 1981, valiéndose de una escala de 1 a 10, calificó el teatro de la siguiente manera: "En el aspecto humano, actores, directores y vestuaristas, estamos en un 11”.

En Panamá hay mejores actores y directores que en otros países con más trayectoria teatral. No tenemos nada que pedir.

El único aspecto en el que estamos por debajo es en infraestructura técnica. Nos hacen falta teatros con tarimas que suben y bajan. Escenarios con piscinas y columpios. Escenarios que nos permitan cambiar de escenografía en minutos. Escenarios móviles no tenemos. Todo esto es difícil de conseguir, debido a los altos costos".

En cuanto a si paga o no el teatro, económicamente hablando, ella coincide con Rosales.

"La actuación en teatro no paga. Es un extra que se ganan los actores que tienen otras profesiones. Y un salario extra nunca viene mal. Lo que sí paga es la producción de teatro. Si lo haces bien, puede rendir beneficios que te permitan vivir bien".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América