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Alto al fuego en Colombia


El gobierno del presidente Andrés Pastrana llega a la mesa de negociaciones con la guerrilla marxista de las FARC con un pedido de alto al fuego, apoyado por la inmensa mayoría de los colombianos, que los guerrilleros no parecen dispuestos a atender en lo inmediato.
Al instalar el domingo las negociaciones en la apartada y paupérrima localidad de La Uribe, 200 km al sur de Bogotá y cuartel general de las FARC, el Alto Comisionado de Paz, Víctor Ricardo, pronunció un discurso de corte discreto en el que la única posición gubernamental que fijó de cara a las negociaciones fue el cese del fuego.
La urgencia de esta petición oficial responde al hecho de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se han negado a decretar un cese el fuego para adelantar el proceso de paz, condición que debió ser aceptada por el presidente Pastrana para llevar al grupo insurgente a la mesa de negociaciones.
Hasta ahora las FARC no tienen ninguna intención de acallar los fusiles, y han advertido que esa situación sólo se produciría cuando hayan avanzado "sustancialmente" en las negociaciones de paz, pero también han dejado en claro que no entregarán las armas, porque para ellos son la "garantía" del cumplimiento de los acuerdos de paz.
Sin embargo respecto a este punto la sociedad civil empezó a ejercer una fuerte presión, manifiesta en la impresionante movilización nacional que se dio el domingo contra la guerra y en favor de la paz, reclamando un inmediato cese al fuego y que reunió a más de 12 millones de personas. En un gesto de distensión del ambiente para las negociaciones, Ricardo reiteró el carácter político de la lucha armada de las FARC, para desvirtuar la percepción de algunos sectores colombianos -especialmente los militares- y de Estados Unidos de que las FARC abandonaron su inspiración socio-política para pasar a ser un grupo armado que se lucra del narcotráfico.
Las FARC, que llevan 35 años de sangrienta lucha armada contra el Estado y que hoy es la guerrilla más poderosa de Colombia con unos 12.000 combatientes, defendió el objetivo de su lucha en procura de un país con justicia social.
"Hoy, con nuestra presencia, ratificamos el deseo de paz con justicia social, independencia y soberanía para toda Colombia, fundamento inalterable de nuestra lucha por el pueblo", dijo el domingo el jefe guerrillero y portavoz internacional de las FARC, Raúl Reyes.
En su intervención Reyes ratificó firmemente toda la plataforma social, económica y política de las FARC.
Ricardo no ahondó en las causas del conflicto armado del país pese a reconocerlas, mientras que Reyes se explayó en ellas, criticando básicamente lo que denominó como política "neoliberal" del gobierno del mandatario conservador.
El jefe guerrillero también rechazó la estrecha relación que Pastrana ha mostrado en su primer año de gobierno con Estados Unidos, al igual que las "imposiciones" del Fondo Monetario Internacional (FMI).
El reconocido politólogo y estudioso del conflicto armado de Colombia, Alfredo Rangel, al comentar este lunes el inicio de las negociaciones entre el gobierno y las FARC, previó que un acuerdo de paz se logrará no antes de cinco años.
"Si nos atenemos a lo que ha venido sosteniendo las FARC, probablemente la negociación va ha ser extremadamente larga y muy lenta, porque están planteando que los puntos que se vayan acordando deben irse ejecutando por parte del gobierno.
Esto significaría que hasta tanto no se den cumplimiento a los acuerdos que se vayan adoptando en la mesa de negociación, no se seguiría adelantando en los otros puntos de la agenda", explicó Rangel.
"Creo que es muy improbable que la paz con las FARC se logre firmar con el presente gobierno", previó el politólogo.


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101 años de Panamá América

 
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