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Alvarado, el bardo que pone a Panamá en el mapa

Según el joven veragüense, que recién volvió de Buenos Aires, los poetas argentinos y de otros lares dijeron que no conocían nada del Panamá literario. Nuestra poesía siempre ha gozado de buena salud, se ha marginado un poco en cuanto a los niveles de divulgación y promoción.


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Biografía

  • Javier Alvarado. Licenciado en Lengua y Literatura Españolas. Ganador del Premio Nacional de Poesía Joven de Panamá Gustavo Batista Cedeño tres veces. Del premio Poesía Pablo Neruda, del Stella Sierra. Mención de Honor del Premio Casa de las Américas de Cuba 2010 por Carta Natal al país de los Locos. Primer Premio de los X Juegos Florales Belice y Panamá, León Nicaragua, con Ojos Parlantes para estaciones de ceguera. Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán 2011 con el libro Balada sin ovejas para un pastor de huesos. Premio Internacional de Poesía Rubén Darío de Nicaragua por El mar que me habita. Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2012.

A sus 28 años, Javier Alvarado ya tiene acumuladas varias millas de recorrido en su andar poético. Su parada más reciente lo llevó a Buenos Aires, en donde participó en la Feria Internacional del Libro de Argentina. Allí tuvo la oportunidad de disertar sobre la ruta interoceánica y su relación con la literatura panameña.

Alvarado, quien ha publicado diez libros y cuya obra ha sido galardonada y leída en trece países y dos continentes, dice que su experiencia en Buenos Aires le sirvió para que sus interlocutores se enteraran sobre cómo la épica de la ruta interoceánica ha ido de la mano con la poesía, la novela y el teatro en Panamá y dejó sentado el hecho de que aún se puede explotar el tema.

Panamá también estuvo representada en la feria por Carlos Wynter. Según Alvarado, la oportunidad sirvió para presentar la riqueza literaria de Panamá y, eventualmente, esto contribuye a que nos miren de otra manera, ya que todavía hay muchos que desconocen nuestro caudal de letras.

¿Qué novedad puede contar sobre su reciente participación en la Feria del Libro en Argentina?

 

Me sentí maravillado y atrapado en la ciudad de Buenos Aires; con un deseo de quedarme, y cuando me devolvía tenía esa sensación de que dejaba cosas por hacer. Sería como para vivir un tiempo y sacar provecho a la vorágine cultural que vive ese país y a diversas manifestaciones artísticas que pueden nutrir tu arte de alguna manera. Te cuento que me hospedaron en el Hotel Castelar, donde vivió una temporada Federico García Lorca. ¡Qué maravilla!

¿Qué reacción hubo en torno a la disertación que hizo, la cual se tituló “El Canal de Panamá a través de tres esclusas:
novela, poesía y teatro”.

Créeme que en un principio estaba algo preocupado por el tiempo, ya que la disertación ahonda en tres géneros literarios y el tiempo era contado. Hice un recorrido a través de la historia del Canal y me emocionó leer los poemas, las tramas de las novelas y los diálogos teatrales. Después de terminada mi disertación, la gente se me acercaba diciéndome que les había transmitido esa emoción de los panameños y se nutrían de algo desconocido para ellos. La gente no tiene idea de lo que el Canal ha significado para nosotros y lo que continúa siendo hoy día, y los géneros literarios han ido acrecentando esta vertiente.

Si bien el Canal fue el hilo conductor de esta charla, en los tres géneros en los que lo abordó, ¿hubo alguno que destellara sobre el resto? ¿Cuáles fueron las principales conclusiones a las que arribó?

En la poesía me atreví a ahondar más, y sobre todo en la Generación del 58, y leer poemas de Miró, de Korsi como antecedentes, y luego sumergirme en Diana Morán y otros. Pedro Rivera, en una ocasión, me manifestó que las páginas de su generación estuvieron escritas y manchadas de sangre. Hay mucha historia convulsionada en los poemas de este periodo y pienso que aún se puede explotar el tema, que es ubérrimo en todas sus aristas. De la novela solo me atreví a mencionar tramas y temáticas; el más abordado fue, por decirlo así, Joaquín Beleño, y en teatro Frank Spano y Raúl Leis, con las obras Gauguin y el Canal y El Puente.

¿Cuál fue el principal aprendizaje que tuvo en la feria de Argentina?

Pude obtener como aprendizaje lo que se puede lograr con el tiempo y visualizar esa realidad de una feria tan enorme, tan visitada, tan bellamente expuesta para Panamá en algún momento. En el “stand” de Venezuela pude comprar muchísimos libros a un muy bajo costo, producto de su inversión petrolera en sus escritores, lo cual se puede emular con dinero del Canal. Esto no es ninguna locura ni ninguna utopía. En la colección Ayacucho pude sentir un gran orgullo al ver en un tomo la novela Plenilunio y el relato Sin novedad en Shanghai, de nuestro Rogelio Sinán. Me cuesta relatar, por otro lado, la anécdota de que caminaba y caminaba y a veces no encontraba la salida o los puestos de ventas de libros que me interesaba visitar. Era increíble todo aquello.

Relátenos un poco de su experiencia con los poetas con quienes pudo alternar en el evento.

Siempre los festivales de poesía traen consigo la posibilidad de lograr el mestizaje de la palabra: conocer otras realidades estilísticas, ideológicas y editoriales de otros lugares; sin hablar de las vivencias personales junto a otros creadores. Tuve en esta ocasión, el privilegio de volver a encontrarme junto a una de las grandes poetas de Dinamarca Pia Tatdruf, a quien había conocido en Nicaragua, y también a Jean Paul Daoust, un poeta de Canadá, a quien conocí en Quebec junto al organizador del Festival de Poesía de Trois Rivieres, Gastón Bellemare. Mi encuentro con Juan Carlos Mestre de España fue una experiencia alucinante; es un ser especial tocado por la poesía y el arte que se le desbordan en diversas manifestaciones; tuve también experiencias muy gratas junto a poetas argentinos, reencontrarme junto a Enrique Solinas, conocer a María Teresa Andruetto, ganadora del Premio Hans Christian Andersen, el Nobel de la Literatura Infantil, conocer a Teresa Calderón de Chile y, por otra parte, conocí a un poeta y artista plástico: Fernando Noy, quien me contó cosas maravillosas sobre Olga Orozco, Alejandra Pizarnik, Amelia Biagioni, la uruguaya Marosa di Giorgio y fue una gran alegría saber de sus labios, que conoció a un mito de la poesía centroamericana, la poeta costarricense Eunice Odio; al despedirnos, me dibujó en su libro los rostros de todas ellas y es algo que atesoro con mucho aprecio.

¿Alguno o algunos en especial, que lo hayan impresionado?

Todos de alguna manera dejaron una impronta en mí. Me llamó la atención el modo de interpretar sus poemas tanto del canadiense Jean Paul Daoust, a quien ya había visto; la suiza-alemana Nora Gomringer y Juan Carlos Mestre, que inserta instrumentos y una interpretación magnífica con sus textos. El poeta palestino Zakarias Mohamed me entregó también la belleza de sus poemas y me dio a conocer la historia de los libaneses en el periodo en que mi bisabuelo de crianza tuvo que salir de su tierra y llegar a Ocú, en una de esas incomprensibles pero inevitables travesías del destino.

Su obra es conocida en parte de Centroamérica y México, ¿en qué medida esta participación en Argentina ayuda a su carrera como poeta?

Antes había tenido tres acercamientos con el Cono Sur. Chile, cuando obtuve el premio Pablo Neruda, por el Centenario de este gran poeta, y en el Festival de Poesía Joven, Poquita Fe, en Colombia (Festival de Medellín) y en Uruguay. Argentina es un punto de referencia, una especie de meca literaria, la cual hay que visitar. Creo que mi participación no solo acrecienta mi carrera de escritor, sino que también Panamá se abre paso entre los creadores del Cono Sur, pues dejé como referencias a varios poetas de nuestro patio; uno se vuelve embajador de su propia obra y de la obra de los otros. El canal se plagia en uno.

¿Qué impresión percibió que se tiene de Panamá tanto en el plano literario como global?

Curiosamente te puedo comentar que los poetas argentinos y de otros lares me comentaban que no conocían nada del Panamá Literario; algunos pueden tener uno o dos referentes y en otros, nula. Ahora las comunicaciones inmediatas, los festivales y las publicaciones de seguro irán cambiando esta perspectiva, y Panamá se perfilará con sus creadores.

Si tuviera que comparar esta participación en Argentina con la de otros países, ¿qué diferencias y similitudes plantearía?

Cada experiencia tiene su ganancia, su ritmo y su manera de llevar las cosas. Creo que las comparaciones serían innecesarias y las similitudes sí cabrían; el intercambio con otros artistas y las diversas maneras de llevar a cabo los recitales de poesía y los homenajes a poetas tienen muchas cosas en común.

¿Algún plan o proyecto en ciernes o que haya surgido a raíz de esta nueva experiencia?

Estando allá, Carlos Marré, quien tiene funciones culturales en la Embajada panameña en Argentina, realizó un video en el que compartíamos sueños, experiencias e inquietudes, Carlos Wynter Melo, Sebastián Basualdo, un escritor argentino y mi persona, y el cual se divulgará próximamente. Créeme que a nivel personal, anhelaría otro viaje y quizás una estancia larga en ese país sudamericano.

Desde su perspectiva, ¿qué tan alto está el nivel y la presencia de la poesía panameña en el continente?

Nuestra poesía siempre ha gozado de buena salud, se ha marginado un poco en cuanto a los niveles de divulgación y promoción; uno es un ente para dar a conocer lo que se hace, lo que se hizo, y detrás de uno están los brazos y los poemas de otros.

¿Qué habría que hacer para seguir en ascenso?

No claudicar y seguir en este camino de muchas lecturas, andanzas, experiencias y riesgos, y también contar con el apoyo de la gente, de los organismos idóneos en la materia artística y cultural; pues a los creadores se les necesita para la sed, el hambre y el orgasmo del espíritu.


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879260
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América