El segundo lugar ocupado por Cuba en el Clásico Mundial de Béisbol colocó al amateurismo de la isla en el pináculo de la pelota universal, por encima de los renombrados profesionales de las Grandes Ligas.
La proeza se consagró en el Petco Park, de la ciudad californiana de San Diego, a pesar de que el conjunto de la mayor de las Antillas perdió 6-10 frente a Japón, en una peleada final de un certamen que agrupó a encumbradas figuras del béisbol rentado de 15 países.
Ante una concurrencia cercana a las 42 mil 646 mil personas, la selección de Cuba volvió a hacer gala de su conocida garra, pero no pudo revertir un marcador adverso desde la misma primera entrada.
Los protagonistas de la hazaña cubana cobran mayor relevancia por tratarse de atletas amateurs que acabaron con el mito de la superioridad del béisbol de las Grandes Ligas. En San Diego se encumbraron hombres que juegan sólo para su país, como Pedro Luis Lazo, Yadel Martí, Ariel Pestano, Eduardo Pare y Yulieski Gourriel.