El equipo de Los Santos está listo para afrontar otro torneo nacional juvenil, aunque esta vez con el título puesto entre ceja y ceja.
Con un equipo en el que 17 peloteros repiten de la temporada pasada, los santeños saben que este año es el del desquite y el de terminar la sequía de 32 años sin título en la categoría juvenil.
Entre los que repiten está Miguel Amaya, el espigado receptor santeño, que rompió este año el mercado de firmas para un panameño, y que está consciente de que este, su tercer torneo juvenil, puede ser algo diferente y especial.
"Este año tenemos algo más de experiencia, cada año que pasa uno aprende más. Venimos con todo este año, nunca bajamos la cabeza, con fe en Dios que todo va a salir bien", comentó.
El máscara santeño, firmado por Cachorros de Chicago con un bono de 1.25 millones de dólares, señaló que será el mismo Miguel Amaya al que le gusta jugar la pelota fuerte, a pesar de que ya es un jugador profesional y con un futuro en la Gran Carpa.
"Es un torneo fuerte, de calidad, todos los rivales son fuertes en este torneo, voy a jugar al 100% voy a dedicarme a realizar todo mi desempeño y dar el todo por el todo en cada una de las jugadas", aseguró el espigado jugador.
Sobre su experiencia en el béisbol rentado, Amaya aseguró que todo lo que aprendió lo pasó a sus compañeros de equipo.
"Desde el día uno que llegué le brindé mucha información a los compañeros, espero que nos ayude en lo que desarrolle el campeonato", señaló.
Amaya adelantó que el técnico del equipo santeño, Ricardo Medina, le ha informado que será utilizado en la receptoría.