Cuando se trata de adjetivos la cosa está clara: Si el masculino termina en o, el femenino termina en a y si el masculino termina en cualquier otra letra, el femenino es invariable. El edificio blanco y la casa blanca, pero el edificio azul y la casa azul.
Cuando se trata de sustantivos debería ser lo mismo, pero el uso común se sale con frecuencia de tal norma. El Diccionario de la Real Academia recoge muchas de estas anomalías por seguir la costumbre general.
El Diccionario registra las palabras cliente y juez como de género común, o sea que pueden aplicarse tanto a un hombre como a una mujer. Sin embargo incluye la palabra clienta como femenino de cliente y jueza con el significado de mujer que desempeña el cargo de juez.
Si la palabra juez es de género común ¿qué necesidad hay de usar la palabra jueza?
La Real Academia permite el uso de ambas palabras.